“Murió por la anarquía”

Sobre el Retorno del Compañero Ricardo Flores Magón

Versión original publicada el 27 de febrero de 2015 en Counterpunch.  Elaborada por el entrevistador y María A. Castro, la traducción fue publicada el 12 de marzo de 2015 en el Portal Libertario OACA.

Primera parte

Profesor Lomnitz, agradezco mucho su voluntad de hablar conmigo acerca de su nueva biografía colectiva, El Retorno del Compañero Ricardo Flores Magón (The Return of Comrade Ricardo Flores Magón (Zone Books, 2014).  Igual le quiero agradecer a mi compañero Allen Kim por haberme recomendado este libro tan maravilloso, obra que presenta un examen íntimo y amplio de la vida del anarquista mexicano Ricardo Flores Magón (1874-1922) y de sus compañeros más cercanos—principalmente, sus hermanos Jesús (mayor) y Enrique (menor), Librado Rivera y Práxedis G. Guerrero, todos integrantes de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (PLM).  Como resultado de su compromiso durante toda su vida a la causa de la revolución social, Ricardo estuvo encarcelado en calidad de preso político durante gran parte de su vida: de hecho, pasó más de la quinta parte del curso de su vida en la cárcel.  Murió en noviembre del 1922 tras dos años de encarcelamiento en la Prisión Federal de Leavenworth en Kansas por haber hecho un llamamiento a sus compañer@s mexican@s a alzarse en armas en contra de l@s blanc@s racistas en Tejas y del ejército reaccionario de Venustiano Carranza.  Podemos afirmar de esta manera que tanto la vida de Magón, como la de sus compañer@s estuvo colmada de Eros y Thanatos, o revolución y represión.

Ante todo, Profesor Lomnitz, me gustaría que hablara acerca del título que eligió Ud. para su obra.  Su idea era hacer referencia al “retorno” procesional del cuerpo de Magón a México Distrito Federal tras su muerte en Leavenworth, o tal vez desea implicar que hoy en día se ve un resurgimiento o hasta una regeneración del espíritu contenido en la alternativa anarco-comunista del PLM, como una aparición shakespeareana o hegeliana—le revenant (“la fantasma,” o literalmente “lo que vuelve”) de la que habla Jacques Derrida en Espectros de Marx?

Quisiera comenzar agradeciéndote por haber tomado el tiempo y las dificultades para leer El Retorno de Compañero Ricardo Flores Magón. La labor de l@s lectores es crítica y fundamental, nunca fácil.  Gracias especialmente por eso.

Como dijiste, el título está lleno de sentido.  En primer lugar, se refiere al retorno de Ricardo a México (como cadáver tras su muerte), lo cual implícitamente plantea la cuestión del significado de su exilio: ¿por qué Ricardo volvió como cuerpo venerado?  ¿Cuál fue la razón de la contradicción entre ausencia física y presencia espiritual en México?  Se podría decir que el título representa un reconocimiento de la cuestión histórica central del libro, es decir, la relación entre ideología y exilio en la Revolución Mexicana.

También hay un segundo aspecto que resumiste mucho mejor en tu pregunta de lo que yo podría haber hecho. Se trata de la relevancia y de la sensibilidad del movimiento con respecto al apoyo mútuo, tanto como proyecto político como imperativo biológico.  Dada esta relevancia, ya existen formas de anarquía y organización social comunista en el horizonte de la posibilidad, y el personaje de Ricardo sigue conteniendo ese poder fantástico/fantasmagórico al que haces referencia.  Sí, el poder de una aparición shakespeareana.

El Retorno del Compañero Ricardo Flores Magón es un estudio importante de las dimensiones específicamente transnacionales de la Revolución Mexicana—como explica Ud. en la introducción al libro, donde dice Ud. que los esfuerzos organizativos revolucionarios de los anarquistas de la Junta Organizadora del PLM y de sus colegas socialistas, tant@s mexican@s como estadunidenses, constituyeron la “primera red de solidaridad entre l@s mexican@s y l@s estadunidenses.”  Usted agrega que esta historia es “la historia de una red transnacional revolucionaria que colectivamente se pensaba a sí misma como portadora de un ideal inspirado en la novela de Don Quijote, una historia de hombres y mujeres que dedicaron su tiempo a leer libros y a actuar de acuerdo con sus lecturas. Sus actos se consideraron excéntricos.  Como en el caso de Don Quijote, su actuación parecía estar fuera de lugar—ser utópica—o con más precisión, fuera del tiempo.” Le pido el favor de explicar de qué manera estos personajes fueron percibidos como loc@s, quijotesco@s y utopic@s.

Sus acciones se consideraron excéntricas debido a que en realidad así fueron, tal como explico en el libro.  En este milieu había un elemento de revolución sexual y familiar que fue muy transgresivo y que se manifestó de varias maneras.  Elizabeth Trowbridge, una bostoniana de dinero, se casó con Manuel Sarabia, un revoltoso mexicano encarcelado, y pagó su fianza antes de convencerle de huir junto con ella a Inglaterra para evitar su condena judicial.  Ricardo Flores Magón vivió en pecado con María Brousse y consideró a la hija de ella como suya propia.  Enrique Flores Magón escribió acerca de la ignominia de la brutalización y el trato despectivo, abusivo y controlador por parte de los esposos a sus esposas. De manera similar, Emma Goldman fue una gran defensora de la utilización de métodos anticonceptivos, posición que Enrique y Ricardo apoyaban en Regeneración.  Naturalmente, a los integrantes del PLM no se les permitió casarse por la Iglesia Católica.  En los Estados Unidos, much@s de l@s radicales mexican@s fundaron hogares híbridos, compuestos por familiares y no-familiares.  Este fenómeno se observa igualmente en el hogar—tipo comuna—que ocuparon Enrique, Ricardo, y sus familias, junto con varias otras familias, en las afueras de Los Ángeles. De hecho, algun@s de los aliad@s estadunidenses y europe@s, como el socialista Job Harriman, crearon comunas agriculturales en los Estados Unidos.  Además de la existencia de este nivel íntimo de “locura,” hubo un nivel político de excentricidad: la clandestinidad, el trabajo de propaganda, las huelgas, el apoyo a revueltas armadas, y más.

No creo que este grupo se autoconsiderara utópic@—sino que al contrario, sus participantes creían que había posibilidades reales e inmediatas para la institución de sus ideales, particularmente tras el inicio de la Revolución Mexicana, durante la Primera Guerra Mundial y en el periodo inicial de la Revolución Rusa.  Esta idea de las posibilidades inmanentes decayó después.  Ricardo ya no vivía en ese entonces, pero Enrique sí continuaba vivo.  Ya en las décadas de 1940 y 1950, Enrique consideró que sus ideales libertarios anteriores no se podrían realizar en el presente.

Por supuesto que much@s contemporane@s del PLM creían que sus ideas ácratas eran utópicas, entre ell@s integrantes de renombre del PLM e incluso miembros de la Junta.  Militantes tales como Juan Sarabia y Antonio I. Villarreal, quienes participaron activamente en la Revolucion Mexicana pero creyeron en el incrementalismo y en la participación en la política liberal-democrática mexicana.  Así que la cuestión de si su estrategia fue utópica o realista es una cuestión a debatir.

En cuanto a la cuestión de que sí estos personajes fueron quijotescos o no, es algo asimismo complejo.  Sin duda, todos los que etiquetan a este grupo como “precursores de la Revolución Mexicana” los consideran quijotesc@s, en el sentido de anacrónic@s—antes de su tiempo, en su lucha por algo que aún no se podía lograr.  Claro que éste no fue el propósito de los integrantes del PLM.  Hubo otra manera en la cual los integrantes del PLM podrían haberse visto a sí mismos como quijotesc@s ya que pasaron sus vidas leyendo y actuaron de acuerdo con los principios de sus lecturas.  No fueron lectores pasivos.  Además, dieron todo y renunciaron a todo a favor del mundo que estaban imaginando y creando.  En este sentido, creo que varios de estos militantes se habrían identificado con el Quijote por propia voluntad.

Ud. afirma que ningun@ de l@s militantes estadunidenses que colaboraban con la “Causa mexicana” sentía atracción o conexión con México, con su gente, con su historia o con su política, antes de sumarse a los esfuerzos del PLM en contra de Porfirio Díaz en 1908, y ¡Ud. sostiene también que ningun@ de ell@s hablaba el castellano hasta ese momento! En su consideración y reflexión tanto sobre las denuncias, expresadas en Regeneración, de la terrible esclavitud impuesta y administrada por el Porfiriato como sobre las dimensiones feministas, proletarias, cristianas, cosmopolitas e internacionalistas que parecen haber contribuido al apoyo que est@s norteñ@s dedicaron a la causa— incluyendo los enlaces creados entre el PLM y l@s Obreros Industriales del Mundo, Emma Goldman y Alexander Berkman—cree Ud. que la participación de tod@s ell@s en la lucha refleja una manifestación particular de la lucha mundial por la justicia social?

Yo diría eso sin duda, y tod@s ell@s también lo dirían, probablemente sin excepción alguna.

Como explica Ud., el PLM y sus colaboradores estadunidenses establecieron un paralelo importante entre Díaz y el osificado despotismo ruso, liderado por el Zar Romanov Nicolas II.  Este paralelo crítico se iluminó a través de las investigaciones impulsadas por John Kenneth Turner en referencia a la “Siberia tropical” de México, la Peninsula del Yucatán, donde cientos de miles de mayas, yaquis y corean@s fueron esclavizad@s.  Las investigaciones de Turner, publicadas originalmente en American Magazine en 1909 y después en el libro Barbarous Mexico (1910), impactaron de manera importante a lectores estadunidenses, porque estas investigaciones mostraron “la tradición reaccionaria estadunidense de la esclavitud en su penetración y expansion hacia el sur bajo la protección oculta de una dictadura apoyada con entusiasmo por el gobierno y capital estadunidense,” y al mismo tiempo revelaron otra manifestación de la aniquilación de la América indígena—otro Camino de las Lágrimas acontecido en el destino lamentable de los yaquis deportad@s, desplazad@s y masacrad@s.  La lectura del capitulo,“El Pueblo fue el Sacrificio,” me recordó al libro Late Victorian Holocausts: El Niño Famines and the Making of the Third World de Mike Davis (2000).  ¿Podría Ud. hablar acerca del significado de la obra de Turner en cuanto a la campaña de cambio de opinión pública mundial con relación a México, frente a la narrativa hegemónica avanzada en ese tiempo por medios de comunicación tales como el San Francisco Chronicle y Los Angeles Times, cuyos propietarios eran entonces William Randolph Hearst y Harrison Gray Otis respectivamente, quienes eran asimismo beneficiarios de 2,5 millones de hectáreas de territorio en Chihuahua y Baja California que Díaz les había vendido—e impulsar un analisis que afirma que el Porfiriato fue el facilitador de una “colonia esclavista-capitalista”?

Porfirio Díaz contaba con una prensa excelente en los Estados Unidos. En parte, esto tuvo que ver con el éxito innegable de los primeros años de su dictadura, cuando creó una coalición que permitió que el gobierno federal mexicano reprimiera a los bandidos de carretera, cubriera su deuda externa, importara capital en cantidades masivas, construyera ferrocarriles y consolidara el mercado doméstico.  También estos éxitos tuvieron que ver con la gran entrada del capital estadunidense a México durante su larga administración.  El historiador John Hart nos ha mostrado que México fue el recipiente de más del 60% de las inversiones estadunidenses en el extranjero, así que defender a Díaz era defender los intereses estadunidenses.  De manera similar, hubo una campaña deliberada y activa que Díaz impulsó para atraer una opinión favorable desde los Estados Unidos, campaña que incluyó la concesión de territorios masivos a un par de magnates: Hearst y Otis, como mencionaste.

La cuestión de cambiar la opinión pública estadunidense con relación a Diaz y México fue una demanda algo exigente.  Una parte de esa transformación dio inicio gracias a los esfuerzos de l@s mexican@s en los Estados Unidos, incluyendo l@s PLMistas, pero no solo ell@s.  Parte de la transformación se dio debido a los sentimientos de l@s estadunidenses en cuanto a la injusticia en México—por ejemplo, existieron cambios de opinión que favorecieron la causa de l@s yaquis en la zona fronteriza de Arizona.  John Kenneth Turner merece ser reconocido por su labor.

En primer lugar, John pudo publicar sus artículos en la prensa de corriente dominante—en el American Magazine, publicación que solía hacer periodismo de investigación—en vez de publicar en la prensa socialista, que en ese entonces tenía muchos lectores, pero que de cierta manera hubiera implicado “predicar a l@s convers@s.”  Él lo pudo hacer así por haberse enfocado tan claramente y de modo tan conmovedor en el problema de la esclavitud y de la destrucción de l@s indigenas.  Y también porque lo pudo hacer a través de periodismo directo y en primera persona.  Fue un gran éxito.  Él tuvo otros éxitos también, pero éste fue clave en su papel de presentar la situación en México como algo escandaloso.

Hablando acerca de la historia familiar de los hermanos Flores Magón, Ud. nos muestra que Enrique, en su autobiografía, intenta presentar su línea paterna ancestral de nobles aztecas como instauradora de un “comunismo primitivo” entre l@s indigenas campesinos mazatecparlantes de Oaxaca que habían sido conquistados por ellos anteriormente.  Su versión de la historia familiar podría evidentemente representar un método de aliviar su ansiedad en cuanto a sus origenes relativamente priviligiados, aunque no parece ser que Teodoro Flores era tan rico como los padres de Práxedis, considerando en particular la compulsión del jóven Ricardo de entrar al mercado laboral como sirviente doméstico a principios de los 1890s, tras las muerte de Teodoro y la encarcelación de Jesús por haber escrito artículos críticos del Porfiriato. De manera similar, Ud. nos enseña que Enrique oculta la afinidad entre Díaz y su padre, y ni menciona la participación de su progenitor en la “Revolución de Tuxtepec” que instaló a Díaz como dictador. Enrique prefería recordar el servicio militar que rindió Teodoro en defensa de la soberanía mexicana y el liberalismo, personificadas en la persona de Benito Juárez y la Constitución de 1857, en contra de los invasores franceses imperialistas y sus aliados mexicanos reaccionarios, quienes de hecho vengaron la resistencia heroica de Teodoro cuando mataron a su padre, a su cuñada y a su esposa en un emboscada cobarde contra la hacienda familiar en 1865.  ¿Ve Ud. la memoria selectiva de Enrique nada más como una expresión normal de la represión socio-psicológica entre las familias, que es aún más aguda en el caso de los hermanos revolucionarios Flores Magón?  Otro ejemplo similar, aunque sea mas desagradable en cuanto a la cuestión del oportunismo, se ve en que Enrique en sus memorias se atribuye haber sido el comandante de la revuelta armada del PLM en 1908, la cual en realidad fue liderada por Práxedis y Francisco Manrique, siendo cierto que Enrique no se encontraba remotamente cerca del sitio de la batalla.

Esta es una pregunta complicada.  La cuestión de la genealogía azteca falsa no era rara entre ést@s militantes, ni fue particular en el caso de Enrique.  Lázaro Gutiérrez de Lara la reivindicaba también, y creo que esto tiene que ver con el proceso de autonarración mexicana en los Estados Unidos y tendencia radicalmente indigenista, dado que la opinión pública en Estados Unidos estaba de acuerdo con la idea de que l@s españoles eran asqueros@s, mientras que se veía a l@s indígenas de México en términos nobles.  En el caso de los hermanos Flores Magón, había también un deseo desde México de presentar a su padre como un integrante de una élite indígena, en vez de un hacendado.  De todas maneras, Teodoro no era hacendado de la misma manera que lo habían sido los padres de Práxedis Guerrero y Francisco Manríque, como dices.

Lo que queda de la pregunta tiene que ver con el problema de la memoria dentro de México después de la Revolución.  Enrique sobrevivió a la mayoria de sus contemporane@s principales, y se puede decir que se vio absorbido por la lógica del “Estado Revolucionario.”  En los 1930s estuvo involucrado activamente en el desarrollo de la organización “Precursores de la Revolución Mexicana,” institución que recibía pensiones del gobierno por los servicios proveidos. Enrique y su esposa Teresa Arteaga estuvieron encargados de certificar quiénes eran precursores, y quiénes no lo eran. Además, en los 1940s Enrique escribió semanalmente para El Nacional, narrando historias de l@s revolucionari@s del pasado.

Dentro de tal contexto, no fue fácil admitir las contradicciones de la historia de la revolución, de la historia del PLM y de su propia historia familiar.  Su ruptura con Ricardo, por ejemplo, casi fue totalmente imposible de reconocer en público, y mucho menos explicar a una audiencia mexicana típica.  En ese sentido, estas tergiversaciones por parte de Enrique no son simplemente distorsiones tipicas entre familias. Y es sabido que Enrique en sus últimos años solía inventarse cuentos excéntricos, aunque, como demuestro en la biografia, había una lógica en su enajenación.

Con relación al periodo “bohemio” juvenil de Ricardo en la Ciudad de México, Ud. presenta el enfásis que pone el historiador José Valadés en la importancia de este momento de su vida, cuando Magón llegó a conocer “la realidad en la que vivía el pueblo mexicano” en la que “no había ni paz, ni luz, ni salud para l@s pobres.”  Más tarde, Ricardo escribiría que “sólo [la persona] que sufre puede entender el sufrimiento de los demás.”  Diría Ud. que existe una conexión entre las experiencias de Ricardo durante su periodo bohemio y la declaración pública que hizo en el Primer Congreso Liberal que tuvo lugar en San Luis Potosí en febrero de 1901, declaración que le haría tan famoso, y que indicaría el cambio definitivo impulsado por los redactores de Regeneración de “periodismo jurídico independiente” a “periodismo combativo” en 1900, resumida en la frase “la administración de Díaz es una cueva de ladrones?”

Aunque esa parte de la historia familiar es la más dificil de reconstruir—durante los 1890s, quiero decir—tengo la impresión que sí fue formativa, como lo plantea José Valadés.  Valadés recalca la importancia que tuvo en Ricardo la iniciación sexual con prostitutas en los barrios pobres que los estudiantes solían visitar.  Segun Valadés, Ricardo contrajo cierto tipo de enfermedad sexual entonces, y por eso supuestamente no pudo reproducirse después.  Valadés igual cree que el conocimiento íntimo de las vidas miserables de las prostitutas mexicanas y de sus familias fue importante para el desarollo de la sensibilidad política y la educación de Ricardo.  Valadés tuvo entrevistas directas con l@s contemporane@s de Ricardo a las que no puedo yo acceder, y creo en su palabra.  Tal vez él falla en su análisis sobre la importancia que tuvo este período bohemio en la historia inicial de Regeneración, dado que es obvio que durante esa década, estos jóvenes claramente proseguían el ejemplo de l@s revolucionari@s franceses, y también de los liberales mexicanos.  En mi opinión, la declaración de Ricardo, que “¡la administración de Díaz es una cueva de ladrones!”, repetida tres veces en San Luis Potosí, fue una reinstauración de la declaración de Ignacio Ramírez en 1836 que “¡Dios no existe!” (también repetido tres veces, en Toluca).  Este tipo de actitud teatral en 1900-1 se desarrolló durante el período bohemio.

Es muy conmovedora la historia que Ud. relata en cuanto a la muerte de Doña Margarita Magón mientras que sus hijos Ricardo y Jesús estaban detenidos en la Cárcel de Belem en la Ciudad de México (1901-2) por cargo de libelo por aseveraciones fácticas que habían planteado en Regeneración.  En sus notas acerca de la muerte de Margarita Magón, como nos dice Ud., los medios de comunicación supusieron que la angustia que resultó de ver a sus hijos sufrir de esa manera precipitó su fin—de una manera similar al caso de Anticleia de la Odisea, quien le dice a su hijo en Hades que “nada más mi soledad y la fuerza de mi cariño hacia ti, querido Ulises, causó que mi vida se terminara.”  En su opinión, ¿cómo se distinguieron las reacciones de los tres hermanos en relación a este lamentable evento—el sacrificio “de su relación mas sagrada […] para la vida política,” evento que reflejó la desgracia que cayó sobre Teodoro por haber servido en la resistencia militar a los invasores franceses—particularmente con respecto a los sentimientos de Ricardo?

Esta es una pregunta crítica para poder comprender las decisiones y también cierta parte de la constitución psicológica de los tres hermanos, y ésta es una cuestión que me preocupa en el libro porque veo que el ser humano tiene la tendencia de imputar sus motivaciones en los demás, sin importar si existe o no existe un interés en su psicología.  Por lo tanto es mejor clarificar, de manera explícita, las ideas acerca de las motivaciones, con el fin de facilitar el debate y el desarrollo de perspectivas alternativas.

En realidad, yo siento que la muerte de Margarita provocó en Jesús, el hermano mayor, la idea de abandonar la alternativa de política clandestina y cualquier práctica política que le llevara a la cárcel de nuevo.  Para Jesús, la muerte de Margarita fue de alguna manera como una repetición, considerando que él fue el primer hermano al que detuvieron, y la primera vez que esto sucedió tuvo lugar sólo cuatro días despues de la muerte de Teodoro, el padre de los tres hermanos.  La primera detención de Jesús dejó a su madre y a los dos hermanos menores en una situación de inseguridad económica, ya que se vieron obligad@s a abandonar su casa y mudarse debido a la falta de recursos, y viéndose Ricardo obligado a trabajar durante un tiempo como sirviente.  Tras la muerte de Margarita y la liberación de Jesús y Ricardo de la carcel, Jesús se casó con su novia, Clara Wong, se hizo abogado y experimentó una profesión política prominente tanto bajo el gobierno de Madero como el de Victoriano Huerta, llegando a diputado del Congreso.

La reacción de Ricardo fue proseguir en la lucha para derribar a Díaz hasta el fin.  Entre sus amigos, él era conocido como ascético y como revolucionario comprometido únicamente a sus ideales, y fue este tipo de dedicación el que le ganó el liderazgo de la Junta Organizadora cuando el grupo del PLM abandonó México hacia el exilio.  Ricardo nunca renunció esa posición en la Junta.  Tampoco se casó nunca, y cuando desarrolló una relación profundamente romántica, fue con una mujer, María Brousse, quien estaba igualmente comprometida con la revolución social.  De hecho, María actuó voluntariamente en el asesinato de un político mexicano famoso, Enrique Creel, para que Ricardo pudiera estar junto a ella y no sentirse que estaba causando una ruptura en la familia.

Enrique tal vez es el hermano mas complejo, debido a su situación ambígua.  Él no estaba encarcelado cuando su madre Margarita falleció, sino que se dedicó a cuidarla durante el último período de su vida, a pesar de su joven edad.  Por eso, él no experimentó ni la culpabilidad ni el arrepentimiento de Ricardo y de Jesús.  De todas maneras, Enrique tampoco se benifició de la idolatría popular que recibieron sus hermanos debido a su sacrificio.  Esta situación le causó oscilar entre seguir el ejemplo de Jesús o el de Ricardo.  Creo que Enrique era un jóven que quería demostrar que era igualmente capaz de cualquier sacrificio—de hecho, más tarde en la vida, se le denegó el acceso a sus hij@s tras un conflicto ideológico con el abuelo materno de sus niñ@s.  Por otra parte, Enrique tuvo por un tiempo la idea de casarse y volver a México.  Fue la experiencia del exilio y sus consecuencias prácticas lo que le provocó continuar en la dirección que Ricardo había impulsado.  Tras el fin de la Revolución, se enfrentó con una situación que fue similar a la de Jesús.

Me gustaría ahora hablar acerca de los precursores filosóficos e ideológicos de la alternativa ácrata avanzada por el PLM y Regeneración.  Ud. enfatiza que el pensamiento de Peter Kropotkin, el “príncipe ácrata”— y particularmente sus investigaciones científicas de apoyo mutuo—influyeron en el pensamiento y la actuación de la Junta Organizadora.  Un buen ejemplo de esta tendencia se ve en el análisis que Magón presenta en una carta escrita en Leavenworth en 1920 a María Brousse en donde argumenta en términos kropotkinianos y naturalistas que el egoismo “es el resultado de siglo tras siglo de una educación y capacitación individualista para las masas,” y que “el instinto primordial del ser humano de cooperar y proveer apoyo mutuo se ha suprimido y a cambio ha aparecido y se ha desarrollado una tendencia que promueve una educación individualista.”  Por su parte, Práxedis favoreció la fundación en México de un contrasistema de educación racionalista para l@s nin@s que seguía el ejemplo del ácrata español Francisco Ferrer.  Además, Ud. nos enseña que el PLM siguió tanto el ejemplo jacobino como la tradición política liberal mexicana en cuanto a su adhesión al anticlericalismo y a la defensa de la democracia popular.  Con relación a la Constitución de 1857, Librado Rivera puntualiza que “La Constitución ha muerto…”

Otro precursor crítico del naciente movimiento liberal mexicano tuvo que ver con las experiencias de la “generación de 1892” a la que Magón y l@s otr@s integrantes del PLM pertenecían.  1892 fue el año en el que Díaz “ganó” su tercera reelección consecutiva, lo cual provocó movilizaciones estudiantiles de resistencia al Porfiriato.  Una acción organizada por estudiantes en mayo de ese año con las consignas “¡Muerte al centralismo!” y “¡Abajo la reeleción!” fue fuertemente reprimida, con docenas de estudiantes detenidos y amenazados con ejecución extrajudicial—en la que Magón y varios de sus compañeros fueron rescatados por “una multitud [que] amenazó asaltar el Palacio Municipal de la Ciudad de México, donde nos tenían encarcelados como resultado de nuestra movilización en contra de la dictadura.”  Ricardo agrega que esta fue su “primera experiencia en la lucha”!

Además, como explica Ud., l@s que sentían atracción hacia el PLM en los años 1900 resistían abiertamente al grupo tecnocrático de los “cientificos” quienes habían ganado poder tras la nueva reelección de Díaz.  Est@s revolucionari@s intentaron utilizar el liberalismo en contra de la corrupción observada que instituía un positivismo institucionalizado amigable al Porfiriato.  Es igualmente curioso que, menos Ricardo, casi todos los personajes centrales del PLM fueron masones comprometidos, tal como dice Ud.  Ahora bien, se sabe que la Junta Organizadora no se presentó públicamente como ácrata hasta que publicó el manifiesto del 23 de septiembre de 1911, tras las derrota militar de su campaña en Baja California y el surgimiento de conflictos dramáticos dentro del mismo PLM, tal como veremos en la segunda parte de nuestra conversación.  Entonces, ¿cómo es que el anarquismo, el jacobinismo, y el liberalismo mexicano se combinaron para inspirar el grupo mas radical dentro del PLM: el de los comunistas libertarios Ricardo y Enrique Flores Magón, Librado Rivera y Práxides Guerrero?  Y por añadidura, ¿Ud. no cree que las influencias ácratas y jacobinas se contradicen entre si con relación a cuestiones de filosofía política, dada la dictadura centralizada que se instaló a través del Comité de la Seguridad Publica Jacobina durante el Reino del Terror en 1793-4?

Esta es una pregunta muy difícil.  Déjame intentar responder brevemente.  El liberalismo mexicano, el anarquismo y el jacobinismo comparten el elemento anticlerical, y eso fue algo en común importante.  La idea de que la religión, o sea la religión organizada, es una fuente de represión y subdesarrollo fue común en las tres escuelas de pensamiento.  Ademas, l@s ácratas sentían apasionadamente que la autoridad religiosa servía para fortalecer el capital y la explotación de las mujeres, y que además era la raíz de la falsa moralidad de su sociedad.  Las tres tendencias compartían el “culto a la libertad,” y el rechazo profundo de la esclavitud y la servitud.  La consigna “Libertad, Igualdad, Fraternidad” fue muy importante para los tres sistemas filosóficos, aunque cada cual la intepretó de manera diferente.  Es por esta razón que la Marseillaise también fue una canción ácrata.

Naturalmente hubo diferencias importantes aparte de estos puntos en común.  Los liberales mexicanos favorecían la propiedad privada y se oponían rotundamente a la propiedad corporativa—no sólo a la propiedad corporativa de la Iglesia, sino que también a la de las comunidades indígenas, mientras que l@s ácratas claramente favorecían la propiedad corporativa comunal.  Los jacobinos compartían con l@s ácratas la creencia en la soberanía popular, directa y sin mediaciones, pero ellos igual creían que la soberanía se materializaba en el control del Estado.  Así que el Terror de Estado fue en cierta manera la consecuencia natural del jacobinismo, porque utilizaron el Estado en contra de los elementos reacccionarios de la sociedad.  L@s ácratas creían en la soberanía popular sin mediaciones y sin Estado.  Su alternativa era la acción directa—el tomar los medios de producción y gestionarlos bajo el control comunitario.

En términos históricos, el Porfiriato es conocido por el “progreso” económico que impulsó: la industrialización, el aumento del extractivismo, y el “liberar” la economía mexicana (mejor dicho, el venderla), con claros paralelos con el momento actual, dominado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).  Bajo Díaz, esta expansión económica dependía de manera crítica del sistema de esclavitud junto con la explotación brutal de la dizque “libre” mano de obra, como se vio en el caso de los obreros en huelga en la mina Cananea en el desierto de Sonora, quienes fueron reprimidos de manera violenta por el Ejército Mexicano en el verano del 1906, evento que llevó al PLM a partir de ahí a planificar e intentar su primera revuelta revolucionaria.  ¿Diría Ud. que la alternativa social que Ricardo y sus camaradas favorecían representaba un verdadero polo opuesto al “México oscuro y satánico” del que fue responsable Díaz, en términos de la contrapropuesta hacia una visión anarcocomunista agraria, à la Lev Tolstoy?  Al parecer, el énfasis que puso Ricardo en la estrategia de acción directa colectiva le separó radicalmente del análisis de algun@s de sus contrapartes socialistas, quienes creían en contra de Magón que México todavía no estaba “listo” para el comunismo.  Nos demuestra que, durante su encarcelación en Leavenworth en 1919, Enrique provee su definición de una “vida que valga vivirla,” la cual incluiría la distribución mundial egalitaria “de las comodidades y avances científicos de hoy” junto con los estilos de vida supuestamente tranquilos de sus abuelos indígenas, “que trabajaban sus tierras comunales […] libres del yugo del patrón.”

La respuesta breve sería que sí.  Una respuesta más matizada tendría que incluir los cambios en las posiciones de Ricardo.  En 1906, el programa que desarrolló la Junta, y que Ricardo apoyaba, más o menos era el mismo que el de l@s socialistas—el promover la reforma agraria, política y electoral así como los derechos sociales y políticos de la clase obrera, pero no la destrucción del Estado.  A pesar de eso, en 1910, y durante el transcurso de la Revolución Mexicana, Ricardo favoreció la acción directa y una visión anarcocomunista.

Para cerrar esta primera parte de nuestra conversación, deberíamos de considerar las condiciones sociales “bastante peculiares” que Ud. identifica que han sido necesarias para “imaginar” y “esforzarse” hacia la revolución ácrata que el PLM avanzaba, lo cual para Ud. fue “la revolución mas radical que produjo la Ilustración.”  Los puntos claves que Ud. identifica incluyen la movilidad de la mano de obra, la migración, el exilio, y el internacionalismo proletario, además del vivir en comun (una dinámica que Ud. llama el “sistema liberal familiar en conjunto” experimentado en las oficinas de Regeneración, de las que se decía que parecían representar una comuna, o uno de los “hospitales” de Thomas More) y tener un amor profundamente apasionado tanto por el pueblo como por l@s camaradas en la lucha.  Esta segunda dinámica se refleja bien en las conexiones diádicas que se desarrollaron entre Práxedis y Francisco Manrique, y Magón con Librado Rivera.  Ud. observa que, en la vida cotidiana de est@s revolucionari@s militantes, el comunismo no era una utopia, sino “una realidad de cada día que se creaba debido a la necesidad de compartir los recursos, […] de derrocar las estructuras familiares tradicionales para poder admitir a desconocid@s en las situaciones más intimas, y […] de construir metas trascendentales ante la plena descomposición de la moralidad tradicional, de las costumbres, y de los hábitos.”  Ud. pone énfasis en este sentido dual del amor platónico y conyugal, y Ud. dice que el amor fue “mucho mas importante para [l@s ácratas], tanto en su faceta ideal como en su práctica cotidiana, que para los Villas y Zapatas, los Obregones y los Pascuales Orozcos.”  ¿Por qué cree que así fue?

Hablaré acerca del significado del amor en este movimiento, y su distinción con relación a los ejércitos revolucionarios en Mexico.  Existen razones ideológicas que favorecen el amor entre l@s ácratas sobre las que aquí no voy a hablar.  Lo que me parece más interesante es que las condiciones sociales de militancia entre l@s integrantes del PLM resultaron en el desarrollo de relaciones amorosas entre hombres y mujeres y también entre amig@s del mismo sexo, fueran éstas segundas relaciones plenamente eróticas o simplemente platónicas.

El PLM creció bajo condiciones de clandestinidad y siempre fue objeto de persecución e infiltración de espías y traidores.  Esto significó que la confianza profunda personal fue crítica, dado que estaban poniendo su vida y el futuro del movimiento en las manos de otras personas. Éste fue un factor que favoreció el desarrollo de enlaces personales profundos, que claramente incluían el amor.  Un segundo factor fue que l@s integrantes del PLM tenían que depender de una autodisciplina tremenda.  Eran ascétic@s en el sentido de que tenían que trabajar por el día y movilizarse por la noche.  Tenían que ahorrar e invertir lo que les sobraba en la causa.  Tenían que leer y reflexionar.  El leer y escribir eran actividades claramente importantes para l@s ácratas, y tendían a impulsar el amor, debido a que era una práctica de correspondencia.  Se podría decir que el movimiento fomentaba investigaciones profundas del ser y del autocultivo, y que esto favoreció el desarrollo del amor.  Además, las comunidades que sirvieron como base del movimiento de exiliados se basaban en la afinidad.  Dada la movilidad intensiva de este grupo, sus integrantes dependían de la afinidad para poder encontrar un hogar a alguien recién llegad@ a una ciudad nueva, o para organizarse.  La solidaridad era necesaria en la vida cotidiana, y esta solidaridad se basaba en la afinidad, factor que asimismo fomentaba el florecimiento del amor.

Para l@s revolucionari@s en Mexico, en contraste, la experiencia de la revolución fue algo como un vendaval que barrió todo en su camino.  La revolución se representó popularmente como la bola.  Los ejércitos revolucionarios pasaron por los pueblos como chapulínes. Muchas personas se unieron al ejército revolucionario en su paso por diferentes comunidades, a veces reclutad@s como soldados o soldaderas.  Los enlaces entre los hombres y las mujeres fueron frágiles por esa razón.  La falta de relaciones matrimoniales no fue el producto de cierto repudio ideológico hacia la Iglesia o la famila como instrumento de opresión, sino que fue simplemente el producto del desplazo y de la vida cotidiana en el ejército.  Los líderes revolucionarios solían tener varias esposas, a veces docenas.  Algunos de tales líderes—Zapata, por ejemplo—intentaron crear enlaces con las comunidades a través de una esposa o amante local.  Es difícil hallar el tipo de relación que se experimentaba entre Ricardo y María o Enrique y Teresa o Librado y Conchita o Práxedis y Francisco Manrique en los movimientos revolucionarios de México.  A lo mejor las relaciones románticas homosociales o homoeróticas eran similares, dado el fenómeno de “compañeros de guerra,” y la confianza profunda entre l@s compañer@s en México.  Pero no es claro que estos enlaces involucraran conexiones tan espiritualmente profundas y las similitudes ideológicas que vemos en una relación como la de Práxedis con Manrique, la cual fue una relación que se gobernaba no tanto por la circunstancia sino por el compromiso mútuo.

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