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Entrevista con José Bodas Lugo, sindicalista venezolano: “Este gobierno no es socialista, no es obrerista. Es un gobierno burgués”

April 6, 2019
Cortesía Laclase.info

Originalmente publicada en Laclase.info

Joe Hill (Comités Antiguerra en solidaridad con las luchas por la autodeterminación) (English translation HERE)

Por favor, cuéntenos un poco de usted, su experiencia y formación política.

Soy José Bodas Lugo, trabajador de PDVSA, de la refinería Puerto La Cruz, con 30 años de servicio en la industria petrolera venezolana. Soy operador de planta de esta refinería, abogado y Secretario General de la Federación Unitaria de Trabajadores y Trabajadoras del Petróleo, del Gas, sus Similares y Derivados de Venezuela (FUTPV), desde el primero de octubre del 2009 para un período de cinco años. Desde el 2014 estamos dando una batalla en la industria petrolera para que se realicen las elecciones en la FUTPV, y no ha sido posible porque el gobierno sabe que va a una derrota por el papel totalmente a favor de la empresa, a favor de las transnacionales, que tiene su agente, el presidente de la federación y de la central oficialista del gobierno, Wills Rangel, corresponsable de que los trabajadores petroleros y los trabajadores venezolanos ganemos siete dólares mensuales.

Yo soy socialista revolucionario, antiimperialista. Lucho para que, en Venezuela, en América Latina, y en todo el mundo triunfe la clase trabajadora. Creo en el gobierno de la clase trabajadora, el socialismo con democracia obrera, sin burocracia, con la clase trabajadora y el pueblo movilizado permanentemente.

Los medios de comunicación se refieren a una grave escasez, incluso al hambre, pero muchos en la izquierda desestiman estas afirmaciones. ¿Cómo caracterizaría usted la situación actual en Venezuela?

Sí, en Venezuela estamos viviendo una crisis pavorosa. Se originó porque el gobierno de Nicolas Maduro está aplicando un plan de ajuste, un paquetazo de medidas capitalistas brutales, ha liberado todos los precios de los alimentos, de los medicamentos, ha recortado las importaciones para pagar deuda externa, mientras los trabajadores venezolanos tenemos un salario mínimo de seis dólares mensuales, 18 mil Bolívares Soberanos. Es una situación muy grave la que estamos viviendo, de falta de medicamentos y falta de alimentos por estas medidas del gobierno nacional. El precio de un kilo de carne en Venezuela es de cuatro dólares. Es un hecho, hay hambre. Ahora frente esta realidad el gobierno dice que es por el embargo petrolero de este año, pero esta realidad la estamos viviendo los últimos cuatro años.

Tenemos que decir claramente que el gobierno de Maduro no es un gobierno de izquierda, no es un gobierno antimperialista. Durante el gobierno de Chávez se crearon empresas mixtas en la faja petrolífera del Orinoco y se les entregó el petróleo venezolano, en ellas participan empresas como Rosneft de Rusia, Total francesa, Statoil noruega, ENI italiana, la española Repsol, Chevron de EEUU, así como empresas chinas y vietnamitas. En los informes de la misma Chevron se establece que las mayores ganancias de esa empresa en América Latina se hacen en Venezuela gracias a las empresas mixtas de la faja petrolífera del Orinoco. El gobierno entrega el arco minero, con un ecocidio gigantesco sobre la selva amazónica en Venezuela, a empresas mineras chinas y canadienses. Se está destruyendo las comunidades indígenas–hay masacres en esas áreas–para entregar el oro a esas transnacionales.

Al mismo tiempo, es un gobierno que criminaliza la protesta. El derecho está en la constitución y está en los contratos colectivos, pero los gobiernos de Chávez y de Maduro criminalizan las huelgas y dicen que la autonomía sindical es un veneno contrarrevolucionario. Criminalizan a los trabajadores que luchamos por un sindicato autónomo, de lucha, democrático, sin burocracia, con asambleas y movilizaciones permanentes de la clase trabajadora. Los activistas estamos luchando por la autonomía sindical, por nuestros derechos colectivos, por el salario, por las condiciones del trabajo, tenemos trabajadores como Rodney Álvarez con siete años preso, trabajador de Ferrominera del Orinoco, acusado de un crimen que no cometió y sin haber sido enjuiciado o condenado. Tenemos a Rubén González, también detenido por tener una posición de defensa de los derechos de los trabajadores, y así a gran cantidad de trabajadores y jóvenes detenidos por protestar. Se ha criminalizado la protesta, se ha disparado a las protestas en la rebelión del año pasado en contra del gobierno, misma que la Mesa de la Unidad Democrática entregó en las negociaciones en la República Dominicana. Hubo más de 139 muertos, más de mil heridos, gran cantidad de activistas detenidos, de jóvenes, por luchar en contra de un gobierno que aplica unas medidas brutales.

Políticos como Marco Rubio han presentado los hechos en Venezuela como una lucha democrática contra una “dictadura socialista”, mientras tanto, muchos en la izquierda de este país presentan los eventos como un golpe de derecha contra Maduro. ¿Cómo ves la situación política? Las raíces de la crisis económica son objeto de debate. Las voces de la derecha hablan del fracaso del “socialismo”. ¿Hay o hubo socialismo en Venezuela? Las voces de la izquierda hablan del daño causado por un bloqueo estadounidense. ¿Qué responsabilidad tiene el gobierno de Maduro por la crisis económica?

El gobierno de Chávez y de Maduro, el gobierno del “Socialismo del Siglo XXI” no es más que una estafa. Este gobierno no es socialista, no es obrerista. Es un gobierno burgués. Es un gobierno que aplica medidas antiobreras y antipopulares, que tiene salarios de hambre. Es una vergüenza que en este continente la mano de obra de los trabajadores venezolanos es la más barata. Es un gobierno que ofrece a las transnacionales petróleo por más de cien años, mano de obra reconocida técnicamente y científicamente como una de las mejores, como lo es la mano de obra venezolana petrolera, con más de 100 años de historia, ¡y a un salario de 7 dólares al mes! La Chevron norteamericana en ninguna parte del globo terráqueo le paga un salario de 7 dólares a un trabajador, excepto en Venezuela, porque es el precio que convino el gobierno nacional, PDVSA, con esas transnacionales- un salario de hambre.

Entonces, en Venezuela no ha fracasado el socialismo. Lo que ha fracasado es un capitalismo brutal que llevó adelante un gobierno de conciliación de clases, que entrega la soberanía nacional, que entrega el petróleo, que entrega el oro, que entrega mano de obra semi esclava, que persigue a los dirigentes sindicales que luchan, a los jóvenes que protestan, que persigue a los trabajadores que protestan por salarios dignos. Vemos como muchos de la izquierda en el mundo apoyan a este gobierno, yo quiero decir a esos señores que este gobierno no es de izquierda, que este gobierno es de derecha. Ese movimiento que apoya a este gobierno lo hace porque no lo vive. Si ellos en sus países tuvieran un gobierno como es el de Nicolás Maduro, yo estoy convencido que serían los primeros en combatirlo. Entonces en este sentido es una izquierda en bancarrota. Es una izquierda que abandonó las banderas de la clase trabajadora, es una izquierda indudablemente traidora, la izquierda que apoya a Nicolas Maduro.

Vemos fotos y videos de mítines de Guaidó, ¿qué motiva el apoyo a Guaidó? Maduro también ha organizado concentraciones masivas, ¿cuáles son las motivaciones de la gente al participar en estas manifestaciones? ¿Qué tipo de reacción tienen los trabajadores de Venezuela ante las amenazas de Trump de enviar tropas? ¿Han tendido estas amenazas a reforzar o perjudicar el apoyo popular a Maduro?

Indudablemente el descontento, motivado por el paquetazo brutal que aplica el gobierno de Nicolas Maduro y esta crisis terrible que estamos viviendo los venezolanos, impulsa a los jóvenes a protestar masivamente. Hay movilizaciones también de apoyo a Maduro, pero lo concreto es que cada día son más minoritarias, cada día más se limitan al aparato del PSUV. La determinación mayoritaria de los venezolanos es de luchar contra del gobierno de Nicolás Maduro. Por eso nosotros decimos que con la movilización debemos derrotar las medidas económicas burguesas y al gobierno de Maduro, esa es nuestra posición.

Ahora, ¿qué pensamos los trabajadores de las amenazas y de la injerencia de Donald Trump, de Bolsonaro, de Macri, del grupo de presidentes burgueses de Lima? ¡No! Rechazamos todo tipo de injerencia extranjera en Venezuela. Rechazamos las pretensiones de Donald Trump de intervenir militarmente en Venezuela. Es inaceptable. Nosotros en este sentido llamamos a los trabajadores y al pueblo de Venezuela a impulsar la movilización autónoma y permanente para derrotar al gobierno y no aceptamos ningún tipo de injerencia, ni de Rusia ni de China, de Turquía, de Irán, tampoco del Grupo de Lima ni de los Estados Unidos.

La historia de invasiones de los Estados Unidos en América Latina y en todo el mundo ya la conocemos. La invasión a la República Dominicana, a Nicaragua, la invasión a Cuba, la invasión a Granada. En este sentido, los Estados Unidos, que han apoyado gobiernos como los de Pérez Jiménez, Videla, Pinochet, Trujillo, a los Samozas en Nicaragua, que apoyaron al Apartheid en Sudáfrica, que apoyan el genocidio que comete el estado de Israel contra los palestinos, de verdad que no tienen ninguna autoridad moral para intervenir en Venezuela ni en ninguna parte del mundo, porque sabemos lo que significan las invasiones, lo que significan la destrucción y la muerte de los pueblos agredidos por el imperialismo yanqui.

Vemos como en nuestro país los padres no tienen comida, los hijos no tienen medicamento, pero el gobierno de EEUU habla de una supuesta ayuda humanitaria de cien millones de dólares. Eso para una población de 30 millones de habitantes es insignificante. Y el gobierno dice que no quiere la ayuda humanitaria, sino comprar los medicamentos, pero es el mismo gobierno que recortó en 80% las importaciones para pagar la deuda externa. Ante esta situación muy crítica para los trabajadores y el pueblo venezolano, llamamos a la movilización, a la protesta autónoma, para lograr una salida obrera y popular a la crisis.

Maduro, al igual que Chávez antes que él, se ha presentado como un “antiimperialista”, y muchos en la izquierda señalan las disputas públicas de Venezuela con los Estados Unidos en asuntos internacionales como una confirmación de esta caracterización y una de las más importantes razones para defender a Maduro. Nos parece que el apoyo de Chávez y Maduro al régimen genocida de Assad fue la causa de gran parte de la confusión en la izquierda de los Estados Unidos sobre la lucha revolucionaria democrática siria. ¿Cuáles son tus opiniones sobre estos temas?

Los gobiernos de Chávez y Maduro son gobiernos de falso socialismo, de falso antiimperialismo. A nivel internacional, indudablemente, Chávez y Maduro apoyaron a un criminal como fue Khadaffi en Libia; apoyaron a Mubarak en Egipto, a Assad en Siria, de verdad carniceros, gobiernos criminales que masacraron a sus pueblos, que privatizaron sus industrias. Ellos también tenían una política de conciliación de clase y de pactos con el imperialismo, al igual que el gobierno de Maduro. Maduro al apoyar al gobierno genocida de Assad en Siria, demuestra que no es un gobierno de izquierda, mucho menos socialista o antiimperialista.

¿Hay fuerzas políticas capaces de dirigir un curso independiente de Maduro y Guaidó? ¿Cuáles son algunas de las organizaciones, sindicatos, organizaciones de izquierda, etc., a quienes deberíamos darles seguimiento? ¿Cómo se vería una política de la clase trabajadora independiente en Venezuela? ¿Qué alternativa política propones?

El Partido Socialismo y Libertad (PSL), del cual soy miembro, participa en la Corriente Clasista, Unitaria, Revolucionaria y Autónoma (C-cura), donde estamos luchando por construir una alternativa de clase al Chavismo y a Guaidó, a la derecha proimperialista. Planteamos salir de Maduro por la vía de la movilización autónoma de los sectores populares, de los trabajadores. Frente la crisis, tenemos una propuesta como clase: que el petróleo sea cien por ciento venezolano, sin empresas mixtas, sin transnacionales, y que se invierta el dinero del petróleo en comprar medicamentos, en una reforma agraria para producir alimentos y solventar el hambre. Repudiamos el pago de la deuda externa. Planteamos una PDVSA dirigida por sus técnicos, por sus trabajadores, por sus profesionales. Planteamos una política de recuperación de las empresas básicas de Guayana. Estamos en contra de la venta del arco minero, en contra de la destrucción de la selva de Venezuela que se hace para darle oro a las transnacionales, y por la defensa de la autonomía y la autodeterminación de Venezuela, por nuestra soberanía nacional, y por una educación y universidad gratuita de calidad, y por el derecho a salarios iguales a la canasta básica-en contra de estos salarios de hambre, de las condiciones de semi esclavitud. Para esto, fundamentalmente, es necesario derrotar al gobierno de Maduro. Es decir, estamos por la movilización de los trabajadores, por un gobierno de la clase trabajadora y los sectores populares en Venezuela, un socialismo con democracia obrera. Repudiamos la intervención extranjera. Es nuestra propuesta como PSL adentro de C-cura.

Hay preparativos para marchas en los Estados Unidos para rechazar las amenazas de Trump de intervenir y las sanciones que impone. Los líderes de estas marchas no están levantando ninguna crítica a Maduro. ¿Cuál es tu opinión al respecto? ¿Cómo pueden los activistas en los Estados Unidos contribuir mejor a construir la solidaridad con las luchas populares por los derechos democráticos y las necesidades básicas en Venezuela? ¿Qué propuestas tienes para construir un movimiento solidario?

Creo que es bastante progresivo hacer marchas masivas para rechazar las amenazas de Trump de intervenir y las sanciones que impone a Venezuela. Es muy importante eso. Ahora, los líderes de estas protestas tienen que saber que el gobierno de Maduro no es un gobierno de izquierda, no es un gobierno antiimperialista, es un gobierno que entrega al imperialismo el petróleo a través de las empresas mixtas, al igual que lo hizo Chávez. Es un gobierno que ajusta, que tiene un plan económico brutal capitalista, es un gobierno que impone salarios miserables, que criminaliza y dispara con armas de fuego contra las protestas, que ha asesinado activistas, luchadores, por protestar contra el paquetazo, por protestar contra las restricciones a las libertades democráticas, por protestar contra la política del hambre. Estas medidas, la crisis y la represión son las causas de que más de tres millones de venezolanos se hayan ido de este país, huyen precisamente de las medidas brutales y la falta de libertades democráticas. Es muy importante que se informen de lo que plantea la izquierda revolucionaria venezolana y antiimperialista que no está con Maduro ni con Guaidó, y lo pueden hacer a través de la página de web Laclase.info, una izquierda que está dando una batalla desde los sindicatos, desde la juventud, para convertirse en alternativa ante esos dos bloques que se disputan la renta petrolera. Si vemos el plan económico de Maduro y el “Plan País” de Guaidó, las propuestas económicas, son más de lo mismo, privatizaciones, salarios de hambre para los trabajadores. En este sentido, nosotros creemos que hay que apoyar a las luchas, divulgar las luchas que estamos dando, desde la verdadera izquierda que no está con Maduro, es necesario denunciar los salarios de hambre, denunciar la persecución de los activistas y los luchadores.

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Pseudo-Anti-Imperialism: Heimbach, Maduro, Assad

April 5, 2019

In terms of the red-brown axis/alliance, otherwise known as the phenomenon of pseudo anti-imperialism, some notable developments have transpired in the past few days.

First, Matthew Heimbach, formerly of the Traditionalist Workers’ Party (TWP), a Strasserist neo-Nazi organization, tweeted explicitly in favor of this axis just days ago:

Then, just yesterday, the foreign minister of Nicolás Maduro’s regime, Jorge Arreaza, apparently flew to Damascus to meet with “brother” Bashar al-Assad. Considering this an “immense honor,” the obsequious Arreaza remarks at the “experience, wisdom, and advice for resistance, victory, and Peace [sic!]” he supposedly learned from Assad, reflecting the master-slave relationship this despot demands and expects. This development follows the arrival of an estimated one hundred Russian “military advisers” to Caracas two weeks ago.

We must take this menace very seriously.

These are just a few reasons why no one can afford to ignore the red-brown axis, otherwise known as the pseudo-anti-imperialist phenomenon:

  • The case of Chris Burnett, an anarchist radio show host who platformed such a notorious Assadist fascist as Vanessa Beeley, is a good example of this disturbing phenomenon;
  • The same is obviously true of Michael Schmidt and Nina Power at present, and Sergei Nechaev, Mikhail Bakunin (for his conspiratorial anti-Semitism), the Cercle ProudhonGeorges Sorel, and Mihailo Marković (among others) historically;
  • Verso, “the largest independent radical publishing house in the English speaking world,” is publishing a book by Max Blumenthal, a fascist;
  • In his “manifesto,” Brenton Tarrant, the Christchurch mass-murderer of 50 Muslim worshipers, claims affinities with the left/socialism and Trump/the far-right, describing himself as an “eco-fascist”;
  • Rudolf Bahro, an East German dissident ex-Communist and author of The Alternative in Germany, who was much-praised by the lifelong anti-fascist and critical theorist Herbert Marcuse (who died in 1979), drifted increasingly to the “radical” right in the mid-1980’s, even coming to so repugnant a position as to desire the rehabilitation of Hitler in German society, as in the idea of a ‘Green Adolf’: “Is there really no thought more reprehensible than a new 1933? [Referring to Hitler’s year of accession.] But that is precisely what can save us!” (Logik der Rettung [Stuggart and Vienna, 1987], 461). In an interview from 1991, moreover, Bahro declares ominously that, “we will have to have a lot to do with what it was that found expression then [in 1933] and that is seeking another, better expression this time” (Rückkehr: Die In-Welt Krise als Ursprung der Weltzerstörung [Frankfurt: Horizonte Verlag], 24-5 [emphasis added]).
  • Many leftists, including anarchists, have expressed enthusiasm about the “Rev Left Radio” podcast, despite the fact that the host has platformed Stalinist propagandists and genocide denialists, thus advancing red fascism/totalitarianism, as well as the Islamophobia promoted by liberals like Bill Maher and the far-right alike;
  • Many Western leftists, in reacting to the ongoing political, economic, and humanitarian crisis in Venezuela, have effectively rationalized Maduro’s brutal rule as the “lesser evil” to U.S.-backed Juan Guaidó using the misleading slogan “Hands Off Venezuela,” echoing everyone from Maduro to Russia Today and The Intercept in falsely claiming the events since January 23, 2019, to represent a “coup.”

There is both a local/domestic and regional/global context to this complex phenomenon, which is indissolubly tied to Trump, Putin, and the “legitimization” of conservative-authoritarian populism, white supremacy, and neo-fascism across the globe. There is a serious risk, as these cases show, that Dan Glazebrook’s fears, expressed in the essay “The Politically-Correct Fascism Gaining Ground on the Left” (Counterpunch Magazine, Feb. 2019), are correct: “Given the lack of a social base for genuine socialism (anti-imperialist and internationalist) in the west, leftists can be utilized by fascism without fear. By helping to delegitimize liberal democracy, leftists can inadvertently help lay the basis for fascism…” (p. 24, emphasis added).

Call for the Formation of a Transnational Socialist-Humanist Solidarity Network

April 2, 2019

Dear Friends:

Critical developments around the globe compel the creation of a new type of transnational socialist and anti-authoritarian solidarity network.

Objectively, we are facing the growth of authoritarian capitalist governments, an increasing economic and military competition between the U.S. and China, and the ominous consequences of climate breakdown. In addition, we confront insurgent white-supremacist and other racist ethno-nationalist movements which, similar to ISIS in their extremist views, are willing to employ mass-violence against Muslims, Jews, and other marginalized people.

Subjectively, a new generation of youth is getting interested in socialism because capitalism’s inhumanity and exploitation does not offer it a better future. The Me Too movement challenging sexual abuse is growing among women around the globe and targeting the abuse of women in government, all fields of work, and the family. The Black Lives Matter movement which emerged in the U.S. in response to state-sanctioned police murder and abuse of Black people has struck a chord internationally. There is no lack of popular protests and strikes around the world, from Sudan, Algeria, Iran, and Palestine to Europe, and from China and India to Latin America, Haiti, and the U.S. However, some of these struggles are being crushed by various authoritarian and imperialist forces, and others face the danger of rightwing populism.

In response to these struggles, the international Left has been disappointing. The Syrian revolution was not only crushed by the Assad regime with the help of Russia and Iran. It was also abandoned or rejected by the majority of the international Left. The poor and starving masses in Iran and Venezuela are being told by supposed “socialists” and “peace and justice” advocates that their miseries are only caused by U.S. imperialism and that they have to live with authoritarian regimes like the Islamic Republic or Maduro’s state as the “lesser of the two evils.”

There is no doubt that U.S. imperialism and settler colonialism are the cause of much misery and death in the world both presently in the actions of the Trump administration and historically. Nonetheless, the U.S. is not the only capitalist-imperialist power exploiting and oppressing humanity. We live in a world of various imperialist and sub-imperialist power rivalries. In particular, Chinese and Russian imperialism are competing with U.S. imperialism for global dominance.

In the face of this reality, however, many leftists are rationalizing the actions of authoritarian regimes such as those of Putin in Russia, Assad in Syria, Khamenei in Iran, Ortega in Nicaragua, and Maduro in Venezuela—simply because these governments use the rhetoric of anti-U.S. imperialism. Some socialist observers have named this rationalization or support the “red-brown alliance” which follows the “campist” approach of dividing the world into competing military camps, and negating the role of the working class and oppressed peoples within those “camps.”

Given the evidently sordid and bloody history of U.S. imperialism, many Western leftists justifiably endorse Karl Liebknecht’s declaration, made in 1915 amid the depths of World War I, that “the main enemy is at home.” Liebknecht was expressing what he thought should be the position of socialists in an inter-imperialist war. His statement should not be used as an excuse to abandon working-class struggles around the world. Unfortunately, today, many on the Left have twisted this principle to minimize or deny well-documented chemical-weapons attacks by the Assad regime in Syria; murders of protesters in Russia, Venezuela, and Iran; mass-internment concentration camps such as those holding a million Uyghur Muslims in China’s Xinjiang region; and other heinous attacks of state violence carried out by regimes that claim to be against U.S. imperialism. Such views greatly violate the core ethical principles of humanism, egalitarianism, and human solidarity with oppressed peoples, and confuse the struggles of workers and the oppressed against capital and the State with inter-imperialist intrigues.

We need a transnational socialist and anti-authoritarian solidarity network that breaks with such careless and undiscerning views of the world and instead sets human emancipation, not inter-imperialist rivalry, as its aim. We need to create a network that offers in-depth analyses, genuine grassroots socialist solidarity, and forums for working out real solutions—such as alternatives to capitalism, tackling climate breakdown, and overcoming patriarchy, racism, homophobia, transphobia, and xenophobia.

We believe that the essence of socialism is humanism, the idea that human beings have the potential to use their reasoning capacity to move forward, establish intercommunication and relations free of domination and servitude.

The signatories of this call include a variety of socialist and Marxist humanists, anarchists, and anti-authoritarians. We reject the systems that existed in the former USSR and the People’s Republic of China as authoritarian. We oppose capitalism both in private and state form as well as racism, sexism, and heterosexism. We seek humanist, intersectional, and sustainable ecological alternatives to oppression and ecocide.

Please join us in an effort to create a transnational and anti-authoritarian socialist solidarity network with the initial aim of organizing speaking tours and building a speakers’ bureau with a related website aimed at the following:

  1. Concrete expressions of solidarity with ongoing progressive and revolutionary popular struggles on the basis of opposition to capitalism, racism, sexism, heterosexism, transphobia, and xenophobia.
  2. Genuine dialogue and debate on humanist alternatives to capitalism, visions of a free and sustainable society, liberation of women, and LGBT persons, the right to self-determination, and a commitment to truth, reason, and human emancipation.

We propose a speakers’ bureau that would offer a resource list of speakers/topics and coordinate speaking tours which would bring together local, national, and international issues and struggles.

This is an international effort aimed at concrete solidarity work and dialogue on the burning questions of our day, and hopes to prove that the idea of emancipatory socialist solidarity can be credible in theory and practice.

If you agree with these ideas and would like to be part of this effort to form a Transnational Socialist-Humanist Solidarity Network, please contact us at transnationalsolidarity@protonmail.com

Original signatories:

Abou Jaoude, Elias, Software Developer, Lebanon

Al-Kateb, Lara, Syrian socialist feminist

Alliance of Middle Eastern Socialists

Al-Saadi, Yazan, Syrian Canadian Writer

Amina, Syria solidarity activist, U.S.

Ayoub, Joey, Writer, editor and researcher, IFEX, Global Voices, Scotland

Botta, Emma Wilde, Independent Socialist Feminist, U.S.

Castro, María, Professor of Spanish and French Studies, U.S.

Chelliah, Lalitha, Maternal and Child Health Nurse – Socialist, Australia

Cuffy, Robert, Socialist Workers’ Alliance, Guyana

Dehkordi, Sara, Manjanigh Collective, Germany

Fareid Eltayeb, Amgad, Spokesperson of Sudan Change Now movement & producer of Sudan Seen blog

Fischer, Dan, Graduate worker, U.S.

Galyon, Shiyam, Syrian American feminist and campaigner

Hensman, Rohini, Writer, independent scholar and author of Indefensible, India

Hirsch, Michael, New Politics Editorial Board member, U.S.

Independent journalist and activist, Argentina

Kaylen, Student, U.S.

La Botz, Dan, Teacher, writer, co-editor of New Politics, U.S.

Language professor, U.S.

Lopez, Rocío, Mexican-American writer, U.S.

LeFage, Shanelle, Climate activist, U.S.

Leonard, Ralph, Writer and student, U.K.

Masjedi, Fatemeh, Iranian feminist and history scholar, Europe

Melcher, Thorne, transgender activist, writer and coder, U.S.

Munif, Yasser, Syrian Sociology Professor, U.S.

Noor, Yalda, Psychologist, U.S.

Petersen-Smith, Khury, Socialist and geographer, U.S.

Ram, Joshua, Writer, U.S.

Ramírez, Krys Méndez, Disability Justice organizer and Ethnic Studies scholar, U.S.

Reid Ross, Alexander, geography professor, and author of Against the Fascist Creep, U.S.

Reimann, John, Former Recording Secretary of Carpenters’ Local 713 and current producer of OaklandSocialist.com blog, U.S.

Rizzo, Mary, Editorial Staff of Le Vocci de la Liberta, Italian blog for the Syrian Revolution, Italy

Ruder, Eric, socialist and journalist, U.S.

Saravi, Jose, writer and translator, Argentina

Schulman, Jason, New York City Democratic Socialists of America

Sethness, Javier, Family Nurse Practitioner and author, U.S.

Shurmand, Azadeh, Iranian women’s studies scholar, Europe

Sloughter, Tristan, Denver Democratic Socialists of America, U.S.

Soeller, Peter, Anti-fascist activist and writer, U.S.

Smith, Ashley, Socialist writer and activist, U.S.

Weston, Matt, Social Worker, U.S.

Wind, Ella, Middle East Studies scholar and member of Democratic Socialists of America, U.S.

Zekavat, Sina, Alliance of Middle Eastern Socialists, Germany

Zuur, Cheryl, former president, American Federation of State, County and Municipal Employees, Local 444, U.S.

Subsequent signatories:

American Studies Professor, Atlanta, U.S.

Bojcun, Marko, independent socialist, UK

Etzbach, Harald, Journalist and Translator, Germany

Grannies4Equality, Dublin, Ireland

Heimbach, Wayne, Member of Service Employees International Union (Retired), U.S.

Heller, Stanley, Host, “The Struggle” Video News, author, The Uprising We Need, U.S. 

Khan, Tulsi Das, India

LeftEast Editorial Collective, Europe

McDonald, David, activist, U.S. 

McBurney, Sandy, Glasgow, Ireland

Modiano, Richard, Executive Director Emeritus, Beyond Baroque Foundation, U.S.

Mola, Mark, Edinburgh, Scotland

Ongerth, Steve, co-founder, IWW Environmental Unionism Caucus*

PhD Student, Lancaster University, UK

Nachawati Rego, Leila, Spanish-Syrian writer and professor of communications, Madrid

Shalom, Stephen R., Editorial Board, New Politics, U.S.

Sutton, Edward, climate activist & member of Democratic Socialists of America, U.S.

Thomsen, Nicholas, anarchist activist, Australia

(*listed for ID purposes only)