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“Contra el Capital, la Autoridad y la Iglesia”

March 27, 2015

Sobre la vida y la muerte del compañero Ricardo Flores Magón

Esta es la segunda parte de una entrevista a Claudio Lomnitz acerca de su libro, El Retorno del Compañero Ricardo Flores Magón (The Return of Comrade Ricardo Flores Magón, Zone Books, 2014). Traducción elaborada por el entrevistador y revisada por María A. Castro.  Publicada en linea en Portal Libertario OACA y Bloque Libertario.


Para continuar con el tema de la última pregunta de la primera parte de nuestra conversación sobre las relaciones profundamente románticas, tanto platónicas como sexuales, que se desarrollaron entre las figuras centrales de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (PLM) y l@s más cercanos a ell@s, ¿qué papeles jugaron el arte y la belleza en este movimiento? En su capítulo sobre la época bohemia de Magón, “La Bohème,” Ud. observa que la sensibilidad estética estaba íntimamente asociada a la sensibilidad humanista y revolucionaria que sentían l@s militantes que formaban parte de este grupo. De hecho, tal conexión filosófica entre el arte y la revolución social ha sido identificada por Herbert Marcuse y Albert Camus y a G. W. F. Hegel se le conoce por la idea de que el heroismo estético se ve en la responsabilidad en la causa de cambiar el mundo.

Aunque sería difícil responder a tal tipo de pregunta en términos del movimiento en general, dadas las variedades entre sus integrantes, se puede decir que el movimiento en general dependía críticamente de la lectura y la escritura, siendo la belleza una razón fundamental para ganar acceso a la alfabetización. Ricardo era muy explícito en sus cartas en cuanto a la importancia de la palabra, del conversar y del pensar. El insistía que era la conciencia y no la violencia la que verdaderamente llevó a cabo la Revolución, aunque hubo mucho más que la cuestión de la propia revolución. En primer lugar, los contenidos de Regeneración y The Border (La Frontera) incluían mucho arte y belleza y se daba énfasis a la poesía, por ejemplo, además de existir un gran interés en el arte gráfico así como en el reconocimiento de autores y obras literarias. Este énfasis también era crítico en el desarrollo de las afinidades interpersonales, las cuales eran un factor indispensable en la vida social del militante, como vimos en cuanto al amor. 

Había asimismo un principio filosófico involucrado en todo esto, expresado en la idea de que el movimiento sentía que las formas contemporáneas de explotación y opresión estaban degradando a los seres humanos del mundo, y que la belleza era clave para la vocación humana. Para poner un ejemplo, en una carta que escribió desde Leavenworth a Ellen White, Ricardo dijo que “No pude evitar reirme un poco—sólo un poco—pensando en tu inocencia. Tú dices que es supérfluo que yo hable de la Belleza, y lo dices cuando es la Belleza aquéllo que yo amo más que nada.” En términos más filosóficos, y otra vez desde Leavenworth, Ricardo escribió al activista socialista Winnie Branstetter que la humanidad “ha violado la Belleza. Siendo el animal más inteligente, y el más favorecido por la Naturaleza, la [humanidad] ha vivido en la suciedad moral y material.”

Diría que la belleza y el arte eran realidades claves en la formación política de l@s militantes, en la socialización del movimiento, en la definición de las metas del movimiento, en la formación de las afinidades espirituales entre desconocid@s que podían entonces apoyarse el un@ al otr@ de manera espontánea, y en la actitud filosófica que les impulsaba a l@s individu@s a rebelarse en contra de la situación que, en caso contrario, se podría haber naturalizado. Esa es una de las razones por las cuales vemos que vari@s militantes importantes crearon obras artísticas en diferentes periodos de sus vidas. En ciertos casos—como el de Práxedis Guerrero, Juan Sarabia o Santiago de la Hoz, por ejemplo—la poesía se creó en el momento cumbre de sus vidas como organizadores políticos. En otros casos—siendo ésta la dinámica de las obras de teatro de Ricardo—la vuelta hacia la producción artística llega a ser un espacio alternativo hacia la militancia y a organización comunal, en un momento histórico en que la eficacia política a través de la lucha armada revolucionaria había decaido de manera significativa. Pero hablando en general, sí es verdad que vari@s militantes escribían poesía o buscaban formas de expresión artística, incluso para atraer a amantes potenciales.

Para l@s que están más familiarizados con una narrativa reduccionista de la Revolución Mexicana (1910-1920) que da prioridad a la Campaña Anti-Reeleccionista del terrateniente reformista Francisco I. Madero—o, al mínimo, a la oposición maderista inicial a la elección que Díaz había hecho para su vicepresidente en los comicios previstos para el año 1910—podría resultar sorprendente considerar que el PLM organizó varias revueltas armadas en la región fronteriza antes de la Revolución, con la esperanza de catalizar una insurrección popular general en México. La primera revuelta tuvo lugar en 1906, la segunda en 1908, y la tercera siendo todavía la Revolución muy joven, en diciembre del 1910, e igual en Baja California durante el primer semestre de 1911. La revuelta armada más ambiciosa fue la primera, siendo organizada para coincidir con el Día de la Independencia en septiembre del 1906 y con las figuras centrales de la Junta Organizadora en participación activa. La idea era asaltar e invadir tres ciudades mexicanas importantes en la frontera: Ciudad Juárez, Nogales y Jiménez. Lamentablemente, los esfuerzos de la red transnacional de espías causaron que fallara la insurrección, y parte de la Junta fue detenida, mientras que la otra parte se escapó. Desde entonces, Díaz decidió dejar que el Estado estadunidense procesara a los revoltosos por haber violado las leyes de neutralidad que se habían establecido durante la Guerra entre España y EUA, a cambio de la no-intervención del dictador mexicano en ese conflicto. Este fue el cargo por el que Magón y sus camaradas fueron encarcelados de nuevo en 1907 por tres años, castigo por la revuelta que habían planificado. La revuelta de 1908, que consistió en un ataque en contra de Las Palomas, Chihuahua, liderado por Práxedis Guerrero y Francisco Manrique mientras los demás integrantes de la Junta Organizadora estaban encarcelados, parece haber sido desaconsejable, y lo mismo tal vez se podría decir de la revuelta de diciembre del 1910 en la que el mismo Práxedis murió.

Además, tomando en cuenta esta nueva encarcelación de varios de los integrantes claves de la Junta Organizadora, el PLM parecer haber sido eclipsado, en los años antes de la Revolución, por el Maderismo, sistema que proveía un alternativa más incrementalista, familiar y complaciente que la que avanzaba el PLM: Francisco I. Madero (“Don Panchito”) representaba “el Estado de Derecho” y la reforma burguesa-democrática, mientras Magón recalcaba la acción directa, la redistribución de las tierras, la expropriación, y la autoemancipación proletaria. Ud. nos cuenta la historia fascinante en la que Madero se aproximó a Magón para ofrecerle la posición de vicepresidente a su lado—siendo ésta una propuesta que Magón rechazó inmediatamente. Entonces, Ud. nos enseña como fue que Madero se apropió del Ejército Federal de Díaz para regular y vencer las fuerzas Liberales que habían tomado Mexicali y Tijuana en los meses antes de la caída de Díaz en 1911, y después que él activó las relaciones diplomáticas con EUA para exigir que la Junta y varios comandantes del PLM fueran encarcelados de nuevo, tras el repudio de Magón hacia Madero, ¡a no ser que Madero hubiera pedido y recibido apoyo militar a los Liberales en un acto de buena fe hasta ese punto en la Revolución! En este sentido, la traición oportunista de Madero claramente demuestra su compromiso al practicar un arte de gobernar autoritario y Weberiano, y puede explicar la razón por la cual Regeneración llegó a considerarle un “dictador,” un “segundo Porfirio Díaz,” y un “dueño de esclav@s.” ¿Podría Ud. hablar más acerca de los varios dilemas con los cuales el PLM se enfrentó en la fase inicial de la Revolución? Ud. plantea que, tras su división con Madero, el PLM se convirtió en una corriente más marginal en el proceso revolucionario, aunque se pudo liberar para expresar su filosofia ácrata abiertamente. ¿Podría haber sido diferente?

Lo hipotético siempre es difícil. La gente siempre va a debatir si Ricardo se equivocó o no al rebelarse en contra de Madero. Por lo menos, y desde una perspectiva política, su sentido del tiempo no fue aconsejable. Ricardo pronunció que Madero era un traidor mientras que la revuelta en contra de Díaz todavía estaba ardiendo. Esta posición abrió al grupo la acusación de que sus integrantes eran traidores financiados por los científicos y de que hacían trabajo sucio para Diaz. Varios auténticos revolucionarios lo sintieron así, entre ellos simpatizantes anteriores del PLM, como Esteban Baca Calderón y Manuel Diéguez, del caso de Cananea. Puede ser que Ricardo creyera que perdería la confianza si apoyaba a Madero y después se rebelaba en contra de él una vez llegado al poder. No es fácil decirlo con precisión. Pero sí es claro que la Junta bajo el liderazgo de Ricardo carecía de un estrategista militar, y que su posición con relación a Madero, y después con Huerta, Carranza, Villa, y los demás, vulneraba el liderazgo militar que sí tenía en México, dado que siempre necesitaban alianzas. Estas alianzas hicieron posible que la Junta de Los Ángeles considerara a los comandantes PLMistas como traidores. En este sentido, la decisión de Magón en cuanto a Madero aseguró una derrota militar rápida, y quizá también causó una influencia ideológica más amplia y duradera.

Para Magón, la lucha armada era indudablemente una táctica importante, pero considerando su opinión de que el dominio contrarevolucionario se concentraba en la hidra de tres cabezas fatales—el capital, el Estado y el clero—la revolución social, según él, se extendía más alla de la insurrección, y de ahí su idea de que el esfuerzo intelectual de agitación se tenía que mantener para inspirar las acciones militantes directas, tal como se ve en los ejemplares de Regeneración. La decisión de Magón tras el fracaso de 1906 y la encarcelación de ciertos integrantes de la Junta para prevenir que su hermano Enrique participara en la revuelta de 1908 y a partir de allí para asegurar la protección de la integridad física de los intelectuales del PLM provocó un conflicto con Práxedis, quien—a lo mejor de manera más verdaderamente ácrata—sentía que no podía pedir a otr@s que arriesgaran sus vidas en la revuelta armada sin hacer él lo mismo. El joven militante de veintiocho anos murió en la revuelta de diciembre de 1910 en observación de este credo, expiando su culpa por haber sobrevivido a Manrique, quien murió en la revuelta de 1908, siendo éste un caso paralelo al del Subcomandante Pedro del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), quien cayó en la insurrección neozapatista de enero del 1994.

Dada esta diferencia de opinión acerca de la relación entre la teoría y la práctica, Ud. pone de relieve que Práxedis tenía más dudas que Magón en cuanto al uso del odio en la lucha revolucionaria. El dijo en algunos de sus últimos artículos en Regeneración que “sin odio se pueden aniquilar los despotismos,” y que “Vamos a la lucha violenta sin hacer de ella el ideal nuestro, sin soñar en la ejecución de los tiranos como suprema victoria de la justicia. Nuestra violencia no es justicia: es simplemente necesidad.” ¿Y cómo veía Magón el odio? Me gustaría añadir que su presentación de la supuesta falta de comprensión juvenil que le faltaba a Práxedis del “valor de la supervivencia,” corre el riesgo de reflejar un sentido discriminatorio por edad. ¿Cómo ve la acusación?

Tu acusación de “discriminación por edad” en contra de mí probablemente tiene razón. No lo había considerado en ese sentido, pero sí hay un tipo de identificación paterna con respecto a la simpatía que siento en referencia al intento de Ricardo de prevenir que Práxedis fuera a la guerra.

Pero de todas maneras, también es verdad que siento más simpatía por Práxedis que por Ricardo en cuanto a la cuestión del odio. Varios de sus ataques en contra de sus enemig@s, y en contra de sus compañer@s a l@s que llegó a ver como enemig@s, son verdaderamente horripilantes. Se puede comprender la razón por la cual Ricardo odía si se contemplan las numerosas dificultades y sacrificios que él experimentó en la vida, pero eso no hace que su actitud fuera atractiva. Ricardo tenía varias virtudes, pero su promoción del odio no se puede incluir aquí. En cambio, Práxedis tenía más conciencia de este problema, y una de las cosas más bellas de Práxedis es que el escribía sus pensamientos acerca de esta cuestión, y los publicaba en Regeneración.

El odio que Ricardo sentía también tenía que ver con su perspectiva histórica, no sólo con el rencor. Él estaba convencido que vivía en el inicio de la revolución mundial, y no era el único que tenía esa opinión, especialmente tras el comienzo de la Primera Guerra Mundial. En cierto sentido, esta consideración podría justificar hasta cierto punto los contínuos llamamientos que Ricardo hacía por la violencia e incluso por los asesinatos, pero tengo que decir que esta parte de la vida de Ricardo es para mí una de las más problemáticas. Se ven los efectos negativos que tuvo esta orientación tanto en las relaciones interpersonales entre Ricardo y algunas de las personas a quienes él consideraba más confiables, como en la decaida de apoyo a la Revolución por un pueblo que estaba agotado por tanta violencia incesante. Esta fue una de las cosas que Ricardo no vivió directamente, pero esta cuestión es muy relevante para poder comprender lo que Enrique y otr@s Liberales experimentaron cuando volvieron a México tras la Revolución.

Durante el desarrollo de la fase inicial de la Revolución y mientras más integrantes del PLM decidieron juntarse a Madero, la red transnacional que apoyaba la “Causa Mexicana” empezó a deteriorarse, como Ud. nos dice—en parte como respuesta a la agresividad virulenta que Ricardo expresaba hacia varios ex-compañer@s que abandonaron el Liberalismo por Madero. Un componente clave de tal actitud impropia entre camaradas tuvo que ver con el prejuicio evidente que Ricardo tenía en contra de la gente LGBTQ. Él expresó su ira de manera particular en contra de la lesbiana Juana B. Gutiérrez de Mendoza, cuando reveló su homosexualidad públicamente tras su deserción, presentándola como alguien “degenerada” que estaba involucrada en una “lucha contra la Naturaleza.” Igual ocurrió en el caso de Antonio I. Villarreal, quien dejó la Junta Organizadora para unirse al maderismo, y después fue acusado de haber tenido relaciones sexuales con cierto peluquero. A pesar de la “traición” de Gutiérrez de Mendoza, hay que clarificar que ella ayudó a Zapata a escribir el Plan de Ayala (1911/1914) tras su desilusión con el reformismo maderista, mientras que Villarreal el socialista sirvió bajo Madero y en cambio fue nombrado coronel antes de que él fundara una versión en la Ciudad de México de Regeneración (que Magón consideraba “Degeneración” o “Regeneración burguesa”), y luego acusara a Ricardo de haberse vendido.

Sin duda, las “acusaciones” de homosexualidad que Magón perseguía se afiliaron con el conocimiento popular del “Escándalo de los ’41,” operación policiaca en contra de un baile de la clase alta en la Ciudad de México en 1901, evento que resultó en la detención de 41 muchachos que estaban bailando el un@ con el otr@, la mitad vestidos de mujer. La implicación fue que la clase dominante del Porfiriato era afeminada, emasculada y “degenerada,” y que lo que se necesitaba era la regeneración masculina, masculinizando una regeneración ¡patriarcal! Lamentablemente, y con relación al momento actual, una dinámica de tono similar parece operar ahora en Mexico, en relación al Presidente Enrique Peña Nieto y Manuel Velasco Coello, Gobernador del Estado de Chiapas. No hay duda que estos priístas son tiranos, pero se conoce que una corriente entre la oposición en contra de ellos se expresa en términos tales como “putos” putativos, casi en estilo magonista. A partir de esto surgen varias preguntas. En primer lugar, ¿hasta qué punto se reflejaban los prejuicios de la sociedad mexicana en la homofobía de Ricardo? Es evidente que este prejuicio viola la filosofía militante y anti-autoritaria del PLM, siendo si no profundamente transgresiva, dado que sus adherentes “se enfrentaban con el status quo e intentaban crear una alternativa frente a ello.” Otra cosa es preguntarle, ¿cuánto es que Ud. cree que la sociedad mexicana ha avanzado, en términos de la diversidad sexual y de género en el siglo que ha pasado desde la Revolución?

Con toda probabilidad, sería imposible evaluar la profundidad o el alcance de la “homofobía” durante la epoca de Magon. Ese término ni existía en ese entonces, y como Carlos Monsivais ha observado, el “Escándalo de los ’41” fue el primer escándalo homosexual en México (1901). Así que mi respuesta a la primera parte de tu pregunta es tentativa, pero aquí va: Tengo la impresión que Ricardo era más intensamente “homofóbico” que vari@s de sus contemporane@s, y creo que así era por dos razones. La primera tiene que ver con la idea de regeneración en sí— idea que dependía de la perspectiva de que México estaba postrado, humillado, esclavizado, etc. Todas estas ideas minaban la virilidad, lo cual era un valor clave en el movimiento. Esta dinámica no necesariamente lleva al pánico homosexual, pero sí puede contribuir al mismo. Creo que en el caso de Ricardo, sí contribuyó.

Un segundo factor, en mi opinion, fue la gran cantidad de tiempo que Ricardo estuvo encarcelado. Las relaciones homosexuales eran muy comunes en la cárcel, y eso se sabía bien en Mexico. Carlos Roumagnac, el principal criminólogo mexicano, publicó un estudio de “tipos criminales” basado en entrevistas de gran duración en la Prisión de Belem—donde Ricardo había estado internado—y concluyó que casi todos los encarcelados tenían relaciones sexuales entre sí. Los cuentos que contó Antonio Villarreal acerca de las experiencias de la Junta en la prisión federal en Arizona se enfocaban asimismo en esta cuestión. Es posible que Ricardo desarrollara una aversión a los avances sexuales que había experimentado en la cárcel, o tal vez existíera para él un enlace entre la homosexualidad y la debilidad, o también es posible que él fuera homosexual, y que le horrorizara la posibilidad de que su homosexualidad se desvelara. No se puede decir nada definitivo a partir de los documentos históricos, pero creo que se puede decir que sus experiencias en la cárcel fueron relevantes.

Por último, el tercer factor es la utilidad política de la acusación. En la prensa, Ricardo era constantemente atacado, y el solía utilizar cualquier cosa que pudiera para profanar a sus enemig@s. La acusación de homosexualidad le era útil, y él la utilizaba. Diría que no sólo la utilizaba, sino que se satisfacía haciéndolo.

En cuanto a la situación de México en la actualidad, yo diría que la sociedad mexicana ha experimentado transformaciones tremendas en términos de género y relaciones sexuales—tremendas. Aún durante el curso de mi vida, ni hablar de lo que estaba pasando durante el Porfiriato. Ahora si, las ideas de la conspiración homosexual, en particular entre la élite, como las teorías conspiratorias antisemíticas, todavía son comunes. En este sentido, Ricardo era mucho menos pernicioso que algunos teoristas de conspiración contemporáneos, dado que él no creía que México estaba bajo el control de un círculo gay. Creo que el hecho de que Ricardo en general era antinacionalista le conservó en cuanto a las teorias de conspiracion de las cuales hablas—las que dicen que la gente es pura, pero que sus explotadores son una camarilla de malditos perversos. La homofobía de Ricardo se dirigía hacia las personas que él consideraba traidoras, pero ést@s según él habian traicionado una Causa en vez de una nación “pura.”

Dado, como dice Ud., que la revolución ácrata es “la revolución más radical que la Ilustración ha engendrado,” siento curiosidad por saber si Ud. tendría algún comentario acerca de la influencia que el posmodernismo y el posestructuralismo han tenido en la tradición ácrata en las ultimas décadas, como se ve por ejemplo en la propuesta para un “anarquismo posestructuralista.” Como sabrá Ud., ambas escuelas rechazan la Ilustración.

No conozco estas tendencias bien, en cuanto a las posibilidades de hacer tal comentario, aunque creo que hay buenas razones por las cuales el posmodernismo y el posestructuralismo tendrían un interés serio en el anarquismo. Para ilustrar, la crítica del Michel Foucault en cuanto al Estado y la soberanía fácilmente podría resultar en la exploración del anarquismo como espacio político alternativo. Además, el rechazo del posmodernismo hacia el grand récit del progreso podría proveer un amplio espacio para la valoración de l@s campesin@s, l@s artesan@s, y los modos de vida que se diferencian del antiguo romance marxista con el proletariado industrial. Esas conexiones siempre fueron muy importante para l@s ácratas, ya que ell@s no tenían el compromiso de despojar a l@s campesin@s y transformarl@s en mano de obra industrial.

Cuando digo que el anarquismo ha sido la corriente más radical de la Ilustración, quiero resaltar la consigna “Libertad, Igualdad y Fraternidad [o Solidaridad].” Estas palabras tuvieron una gran influencia, una influencia máxima.

De manera crítica, Ud. menciona que el vegetarianismo era una práctica social innovadora que algun@s integrantes del PLM y l@s estadunidenses que apoyaban la Causa Mexicana adoptaron: es decir, Práxedis Guerrero y Elizabeth Trowbridge. Es de presumir, como escribe Ud., que l@s dos se convirtieron en vegetariani@s para afirmar su amor hacia los animales y repudiar la crueldad y sufrimiento impuestos sin necesidad hacia estos seres, de manera que su rechazo de la injusticia social entre los seres humanos se extendió hacia la esfera de los otros animales y de la naturaleza. Tal vez en esto les habrían influido los ejemplos del ácrata-pacifista Lev Tolstoy y Élisée Reclus, el Communard vegetariano,” algo que también se reflejaba en las sociedades vegetarianas que surgieron durante la revolución social de l@s ácratas españoles, además de entre l@s ácratas-vegetarian@s del movimiento Sarvodaya en India y Sri Lanka.1 Como paralelo a la pregunta que trataba de la emancipación LGBTQ, ¿hasta qué punto ve Ud. progreso o regresión en cuanto a la lucha por los derechos de los animales y su liberación en el momento actual?

Sí, a tu comentario acerca de Tolstoy y Reclus. Creo que la cuestión de los animales y sus derechos es una señal de progreso profundo, y que hoy se extiende mucho más que en la época de Elizabeth y Práxedis, dado que los problemas ambientales y nuestra responsabilidad como sujetos no simplemente de la historia humana, sino de la historia del planeta, actualmente son de un orden distinto al que existía anteriormente. Recuerda que la Revolución Mexicana tuvo lugar antes de que se desarrollaran las bombas átomicas y la energía nuclear. El sentido de que los seres humanos de verdad podían destruir el planeta entero todavía no existía, aunque las ideas de conservar el medio ambiente y oponerse a su destrucción ya existían. Frances Noel, uno de l@s estadunidenses radicales sobre quien escribo, fue un ambientalista que apoyaba la política de conservación en California. Hablando en términos más generales, las cuestiones de salud, aire puro, y medio ambiente formaban parte del discurso entonces no solamente de l@s higienistas y eugenistas, sino que también de l@s organizadores de la clase obrera y l@s reformistas urbanistas. Así que no quiero decir que no existiera el ambientalismo en esa época, sólo que era diferente. Hoy en día, la lucha ambiental tiene una máxima prioridad, mientras que entonces no era así. Esta dinámica causa que el vegetarianismo de un Práxedis o una Elizabeth resulte mucho más interesante, relevante y atractivo actualmente.

Pasando a la consideración de la campaña militar en Baja California (1911)—la lucha armada del PLM más conocida, aunque parece haber sido más un fiasco que una revolución exitosa—Ud. habla de varias problematicas: por ejemplo, que solo un 10 por cien de los insurrectos que “liberaron” a Tijuana eran mexican@s, los demás siendo Wobblies estadunidenses y mercenarios extranjeros. En primer lugar, esta dinámica material resultó en la situación inoportuna en la que los voluntariados anglos con más experiencia militar fueron elegidos oficiales, según los principios ácratas-democráticos, para luchar en la guerra contra l@s mexican@s “leales” a Díaz. Un ejemplo es el caso del aristócrata británico Carl Ap Rhys Pryce, quien anunció sin demora la independencia de Baja California tras la renuncia de Díaz en Ciudad Juárez en mayo del 1911. Junto con las propuestas fantásticas del capitalista “emprendedor” Dick Ferris de colonizar abiertamente la peninsula en interés del capital estadunidense, la decisión de Pryce—que no recibió apoyo ni de la Junta en Los Ángeles, ni de los guerreros Liberales y Wobblies—llevó a vari@s mexican@s a concluir que la campaña Liberal en realidad intentaba facilitar la anexión de Baja California a los EUA, en un paralelo a la pérdida anterior de Tejas, territorio que se convirtió en el Suroeste de EUA tras la guerra iniciada por James K. Polk contra Mexico unos 65 años antes, así que los Liberales eran nada más unos filibusteros, en su opinión.

Esta manera de presentar la campaña en Baja California sirvió para deslegitimizar de inmediato los esfuerzos de los Liberales al, y de hecho facilitó que Madero utilizara las fuerzas federales que había heredado en contra del PLM. Mexicali y Tijuana cayeron antes de pasar un mes después de la caída de Diaz. Aunque la Junta creía que Baja era un punto rojo entre varios, es de imaginarse que este vínculo que se estableció entre el PLM y el separatismo dañó su relación con la opinión pública mexicana. ¿Considera Ud. que Ricardo se equivocó al permanecer lejos de la operación en Baja, o cree que él no fue suficientemente directo para distinguir entre la campaña Liberal y las acusaciones del filibusterismo que se alzaron en su contra, a pesar del énfasis que el ponía en la acción directa y la expropriación revolucionaria? Como observa Ud., este problema es inherente al anarquismo de la Junta Organizadora, que no se preocupaba por la “integridad nacional,” como sí lo hacen los nacionalistas y estatistas.

Esta es una pregunta difícil de responder, dado que no sabemos lo que estaban pensando Ricardo y los otros integrantes de la Junta, y por eso mi respuesta va a ser muy provisional. Es claro que en 1911 Ricardo ni pensaba ni creía que la situación en los Estados Unidos se acercaba a una revolución—aunque tal vez sí así pensaba en el 1917—pero si él pensaba que los Wobblies y socialistas en el Suroeste estadunidense estaban creciendo rápidamente en fuerza y así podrían estar de camino para tomar el poder en esa región en un futuro próximo, podría ser que a él no le importaba si Baja permanecía en Mexico, se convirtiera en una república independente, o fuera anexada a EUA.

Mi impresión es que no le importaba mucho si Baja llegara a ser independiente, pero que sí se oponía totalmente a su anexión a EUA en ese momento. Ya sabes que todo esto es pura conjetura. Según Ricardo, él rechazaba ambas alternativas y quería que la peninsula permaneciera en México, donde debería de estar—pero todo esto salió después de que le acusaron de ser filibustero. Sin duda, creo que a él no le importaba nada cuáles eran los porcentajes de las fuerzas Liberales, entre mexicanos y extranjeros. La lucha era para la liberación de la explotación económica y política, no para la independencia nacional. Ricardo estaba a favor de extenderles la nacionalidad mexicana a l@s extranjer@s que participaron en la Revolución.

¿Debería haberse ido Ricardo a Baja California a ser comandante? Desde el punto de vista de los guerreros que simpatizaban con los Liberales, sí. Al mínimo, debería de haber estado en mejor contacto. La Junta utilizaba a John Kenneth Turner y a Antonio de Pío Araujo como intermediarios, y los insurrectos en Mexicali y Tijuana nunca recibieron la visita de Ricardo, Anselmo Figueroa o Enrique, quienes eran los integrantes principales de la Junta en ese entonces.

Pero de todas maneras, Ricardo y la Junta siempre consideraron que Baja era sólo un frente, no su meta principal. Desde esta perspectiva, tuvo sentido que Ricardo no viajara hacia allá para mandar, dado que Baja estaba muy aislada en esa época, y él no podía haber encabezado un esfuerzo propagandístico allí, en comparación con lo que podía hacer desde Los Ángeles. No obstante, tras la caída de Tijuana, todos los integrantes de la Junta fueron encarcelados, y les mandaron a la isla de McNeil en el estado de Washington. Por esta razón, es posible que pudieran haber logrado mucho más desde Baja California, después de todo.

Enfrentándose con el “avance” de la Revolución, y en particular con el coup d’etat de febrero de 1913 encabezado por el General Victoriano Huerta que mató a Madero y su vicepresidente Pino Suárez—una toma de poder que la Embajada de EUA ayudó a coordinar, como Ud. dice—Regeneración reaccionó, diciendo que tod@s l@s polític@s eran la misma cosa, fueran tiran@s, reformistas burgueses o generales. No obstante, Ud. implica que este tipo de análisis ultra-izquierdista no lo compartía la mayoría de la sociedad mexicana. Entonces, ¿podría hablar acerca de los conflictos entre el anti-autoritarianismo “vanguardista” del PLM y las realidades de los sentimientos populares en cuanto al curso de la Revolución, especialmente en relación con el fin de Madero?

El difamarle a Madero fue un mal error político que reflejó una falta de consideración por los sentimientos populares en el mismo México. O tal vez, como dices, simplemente reflejaba el grado de movimiento vanguardista y su responsabilidad de educar al pueblo y destetar a la humanidad del engaño. Aunque antes de ocurrir el coup, la popularidad de Madero se estaba cuestionando, en ciertas regiones mexicanas—claramente, en el Distrito Federal—su asesinato fue profundamente repudiado. Las críticas que surgieron en Regeneración en contra de Madero, su esposa, y su familia tras sus asesinatos fueron muy insensibles, y podrían haber garantizado que el movimiento se quedara como marginal en cuanto a fuerza política, si no hubiera sido por el hecho de que ya estaba marginalizado en Mexico en ese período en cualquier caso. Recuerda que mientras que derribaron a Madero, la Junta estaba encarcelada en Washington, y varios ex-militantes del PLM se habían unido a otros movimientos, frecuentemente como los bordes más radicales de tales.

Este fallo táctico aparte, al parecer igual había un desprestigio entre los integrantes de la Junta hacia la reforma liberal-democrática, y es por esto que les veían a Huerta y a Madero como la misma cosa. Sí es verdad que eran muy similares en términos económicos, pero Huerta hasta le dio unas concesiones al movimiento sindical para reforzar su régimen. Las posibilidades de la democracia parlamentaria tenían más valor de lo que el PLM reconocía, en mi opinión, incluso para el futuro del movimiento laboral.

¿Qué nos puede decir acerca de las relaciones entre el PLM y otros movimientos insurgentes que se oponían a Madero y a sus sucesores Huerta y Venustiano Carranza: es decir, Emiliano Zapata y el Ejército Libertador del Sur, o Pancho Villa y su División del Norte? Ud. plantea que Zapata simpatizaba con el manifiesto del PLM de septiembre de 1911, y que él tomó el concepto de “Tierra y Libertad” directamente de los Liberales, con las manifestaciones prácticas de la estrategia zapatista avanzando de cierta manera de acuerdo con le llamamiento de Magón hacia la revuelta armada decentralizada y generalizada para expropriar los bienes de la producción. Sin embargo, la situación parecer haber sido muy diferente en el caso de Villa.

Creo que sí es justo decir que el Zapatismo encontró sus ideas principales en el ejemplo de los Liberales, y que el Zapatismo terminó siendo el mejor ejemplo del tipo de política que Ricardo favorecía. Es obvio que la filosofía no era todo, y mucha de la práctica zapatista tenía que ver con las condiciones particulares de la región sureña mexicana, así que no creo que el PLM tiene toda la responsabilidad por lo que el Zapatismo hizo o no hizo. Su influencia filosófica fue muy real, y hubo varios puntos en común entre los dos movimientos. Los problemas del caudillo y del personalismo preocupaban a los integrantes del PLM, pero probablemente no tanto a l@s zapatistas. De todos modos, dado que el Zapatismo no intentaba tomar el poder federal, esta preocupación terminó siendo secundaria.

El PLM tenía una opinión horrible de Villa y ello se relacionaba mucho con su papel en la lucha contra el PLM bajo el mando de Madero, especialmente dado que él era directamente responsable por la muerte de varios de sus compañeros. Las diferencias con Villa igual transcendieron a esa esfera: para Ricardo, Villa era un politiquillo típico: corrupto, sanguinario, autobombástico, comprado por las autoridades estadunidenses primero, y después por quienquiera pagara más…

Aunque la opinión del PLM era muy negativa en contra de Villa, eso no quiere decir que no existía ningun punto de coincidencia con el Villismo, o el Carrancismo. El manifiesto del PLM de 1906 tuvo mucha influencia sobre el proceso revolucionario mexicano. Dado el odio mutuo entre Villa y el PLM, no había muchos ex-militantes PLMistas en su División del Norte, pero sí había varios individuos prominentes que se afiliaron con Carranza durante un tiempo: gente como Antonio Villarreal y Juan Sarabia, quienes fueron protagonistas en el desarrollo de las ideas agrarias de este movimiento.

Ahora, un siglo tras la Revolución, ¿ve Ud. algún movimiento actual que siga el ejemplo de Magón y el PLM? En una entrevista que dio en abril del 1994, el Subcomandante Insurgente Marcos (ahora Galeano) del EZLN explícitamente vinculó el neo-Zapatismo con el pensamiento de Ricardo, entre otras figuras históricas mexicanas, mientras que en Rojava, varios acontecimientos en paralelo entre l@s kurd@s han resultado en el florecimiento del “confederalismo democrático” y la autogestión ácrata durante los últimos años. También es claro que Magón sigue siendo un punto de referencia clave para el movimiento social en México hoy en día.

Ricardo Flores Magón fue unos de los pocos ideólogos de estatura en la Revolución Mexicana. Otras figuras importantes, como Luis Cabrera o José Vasconcelos, muy probablemente fueron mejores analistas políticos que Ricardo, pero ellos no fueron visionarios en el sentido de poder imaginar una sociedad verdaderamente diferente. Por eso, no obstante sus varias deficiencias, el pensar y vivir de Ricardo vuelven constantemente. Además, las dimensiones transnacionales, feministas, antiracistas y antinacionalistas eran únicas en el caso de la Revolución, y han sido una gran inspiración para todos los movimientos mexicanos-estadunidenses auténticos, empezando con el movimiento chicano de los 1970s. La influencia del PLM vuelve en los movimientos sociales, como dices, igual que en la vida de los individuos. Sé que me impactaron mucho los escritos de Ricardo cuando los leí por primera vez a los 17 años (¡ya hace muchos anos!), aunque entonces todavía no sabía mucho de la Revolución, y no tenía ningún interés particular en la cuestión.

De manera similar con el caso de otras figuras complicadas, hay personas que dicen haber sido inspirad@s por Ricardo, pero que no avanzan una política que coincide mucho con la suya. Estas diferencias se deberían de reconocer, sin duda, aunque el punto más profundo es que existen movimientos sociales hoy que buscan instaurar varias formas alternativas de autogestión, democracia, e igualdad que han hallado—y que continuarán hallando—mucho que aprender en el pensamiento de Ricardo, igual que en las experiencias colectivas del PLM y de sus amigos y camaradas.

La subida al poder de Huerta en 1913 provocó en Tejas y otras partes de la región fronteriza una crisis que sería fatal para Magón. Como respuesta a la toma del poder de Huerta, Jesús María Rangel, un comandante Liberal muy respetado, organizó un contingente armado que iba a cruzar a Chihuahua para luchar en contra de los Carrancistas, y después avanzar hacia el sur a enfrentarse con el mismo Huerta, pero a estas fuerzas Liberales les impidieron el paso unos cuantos “Texas Rangers” quien les esperaban en la frontera, donde dispararon y detuvieron a los que sobrevivieron. El PLM de inmediato adoptó la causa de los “Mártires de Tejas” y de los supervivientes presos políticos. Después, en 1915, una revuelta mexicana en Tejas que seguía el Plan de San Diego resultó en una contrareacción brutal en contra de l@s mexican@s que vivían o trabajaban en el estado: miles fueron masacrad@s, víctimas de ejecuciones extrajudiciales y arbitrarias cometidas por paramilitares racistas. Tales atrocidades llevaron a Magón a declarar en Regeneración que no eran los rebeldes de San Diego sino que sus ejecutores los que deberían haber sido fusilados. Fue esta declaración, junto con la designación correcta de Ricardo en cuanto a Carranza, la que le consideraría “otro Díaz” y otro “lacayo de la Casa Blanca” en su esfuerzo por “subordinar el proletariado mexicano y entregarlo a la clase capitalista doméstica y extranjera, atado de pies y manos,” además que la llamada que él hizo hacia los mexicanos que luchaban bajo Carranza para convertir a sus comandantes en blanca, fue lo que les costó a él y a Enrique otra encarcelación (1916), hasta que los empeños de Emma Goldman por pagar su fianza les dio un aplazamiento temporal.

Con el comienzo del Temor Rojo, los hermanos Magón fueron perseguidos por las autoridades, y fueron condenados nuevamente en 1918. Ricardo recibió una sentencia por veintiun años, “gracias” a la ampliación del cargo con la nueva violación de la nueva Ley de Espionaje, que se había promulgado el año previo. Tal sentencia representaba pena de muerte para Ricardo, cuya salud ya se estaba deteriorando. De hecho, dos años después de llegar a la Prisión Federal de Leavenworth en Kansas, donde había pedido asistencia médica unas 22 veces, Magón murió debido a un infarto cardíaco. Su muerte tuvo lugar solo días después de que le habían trasladado a una celda más remota que la de Librado Rivera, quien igual estaba encarcelado en Leavenworth por la misma razón que Ricardo. Aunque no hay duda que Venustiano Carranza ordenó el asesinato de Zapata en Chinameca, Morelos, en 1919, es menos claro que el fin de Magón tuvo que ver con una ejecución extrajudicial propia, en vez de negligencia médica, sea a propósito o no. ¿Cree Ud. que le asesinaron a Ricardo?

Personalmente, no creo que a Ricardo le asesinaran, aunque probablemente nunca sabremos de manera positiva si sí o no. Creo que sí hubo negligencia médica consciente en cuanto a las condiciones serias que Ricardo sufría, y que su muerte podría haberse pospuesto o evitado si hubiera recibido la atención médica adecuada, pero no creo que le estrangularon, como dicen.

Sabemos claramente que una de las teorias de su “asesinato” es falsa, como demuestro en el libro, y también sabemos de la negligencia médica. Podría ser que un guardia le asesinara a Ricardo, y estoy seguro que habrá muchas personas que estarían convencidas de esa teoría.

Las razones por las cuales no creo que le asesinaran son, en primer lugar, que Librado Rivera no dijo que a Ricardo le habían asesinado en una carta que escribió a un compañero desde Leavenworth en la que contaba la historia de la muerte de Ricardo, eso en un momento en el cual Librado no sabía lo que se decía fuera de la prisión. Tras su liberación de Leavenworth, sí aceptó la teoría del asesinato de Ricardo, pero ya en ese momento la productividad de esa narrativa estaba clara, así que contradecirla hubiera sido costoso e insensible, dado que, considerándolo de manera profunda, es muy claro que a Ricardo sí le asesinaron sus opresores.

Otra razón por la cual no creo que a Ricardo le mataran es que entiendo que las autoridades estadunidenses ya no le veían como una amenaza, y el gobierno de Obregón estaba a favor de aceptar su retorno a México. Si Obregón no consideraba a Ricardo amenazante, ¿por qué el gobierno estadunidense? Recuerda que Ricardo casi estaba ciego cuando falleció, y de salud estaba muy mala en general. Al final, la muerte de Ricardo fue una vergüenza para el director de Leavenworth, quien había insistido de manera continua que la salud del preso estaba bien. Su muerte resultó en una investigacion directa desde la Procuraduría Federal. En este sentido, no veo mucho motivo allí tampoco.

Yo creo que la narrativa del asesinato de Ricardo fue una manera de expresar el poder de sus ideas subversivas, y de resaltar la represión que él sufrió bajo las autoridades estadunidenses. Las ideas de Ricardo sí que son poderosas, y sí es verdad que le condenaron a la vida encarcelada, dada su resistencia a la conscripción y a la Primera Guerra Mundial, y su anarquismo. Todo eso sí es verdad. La única cosa es que no creo que le asesinara un guardia en Leavenworth—eso, nada más.

Aunque el crepúsculo de la vida de Magón estuvo lleno de pathos, dadas tanto la decaída de Regeneración, como la miseria y marginación experimentadas por los integrantes de la Junta antes de la encarcelación en Leavenworth, y la separación emocional de Enrique, Ud. clarifica que a Ricardo le inspiraba al fin la idea optimista y casi hegeliana que las Revoluciones Mexicanas y Rusas iluminaban el camino adelante para la humanidad, anunciando el comienzo de una transformación social mundial que destruiría el capital y toda autoridad. En una carta escrita en Leavenworth menos de un año antes de su muerte, Ricardo expresa su certidumbre en cuanto al “futuro brillante que [ahora] se abre a la raza humana,” y hasta la identifica como su “consuelo.” Un poco menos de un siglo después, vemos que la crisis multidimensional del orden-mundial capitalista persiste precisamente porque las revoluciones del siglo XX fallaron en desplazar a los enemigos reaccionarios que Magón había identificado desde el escenario de la historia. Considerando el conocimiento íntimo y profundo de la revolución social que Ud. ha recopilado y presentado en El Retorno del Compañero Ricardo Flores Magón, ¿tiene algunas recomendaciones para l@s ácratas y otr@s radicales de hoy en día que quiere compartir?

Gracias por esta pregunta, no sería ésta una pregunta que me hubiera atrevido a hacerme yo mismo. Aquí viene mi respuesta, en tanto en cuanto no me consideran un oráculo délfico. Creo que la parte más emocionante de esta historia y experiencia es la idea de la centralidad del apoyo mútuo. Además, creo que el feminismo del movimiento, su resistencia meticulosa al nacionalismo, su compromiso con el amor, el arte, la belleza, y su crítica hacia el Estado y la religión organizada son todas cosas maravillosas. No estoy de acuerdo con la afinidad del movimiento hacia la violencia o su teoria de la revolución, que simplemente estaba equivocada.

Con relación a la segunda cuestión, Ricardo creía que cada aldea y comunidad en Mexico reproducía una lucha fundamental entre l@s opresores y l@s oprimid@s, y que una chispa revolucionaria tenía la potencia de explotar la situación entera. En este sentido, se puede ver al Ricardo como un precursor del foquismo y Che Guevara—con algunas de las mismas limitaciones de tal teoría y figura histórica, igual. Lo que Ricardo no veía es que los procesos revolucionarios son guerras civiles, y en las guerras civiles, todas las divisiones sociales se pueden movilizar de maneras productivas, políticas y materiales. La dinámica de la guerra no era, como Ricardo lo imaginaba, un tipo de llama de purgatorio que resultara en el sanamiento de la sociedad y el parto del comunismo puro. No, la guerra civil llegó a ser un proceso en el cual se formaban las coaliciones, los liderazgos, y se negociaban la vida y la libertad de los mejores individuos. Sí es claro que hubo victorias mayores en este proceso, pero costó muchísimo, y los resultados no eran lo que los militantes del PLM habían esperado. Por esa razón, vari@s de sus militantes continuaban en la lucha, y continuaban alzándose en armas hasta que por fin les asesinaron las autoridades. Doy el ejemplo de Lázaro Alanís al principio del libro, quien se levantó por primera vez en contra de Porfirio Díaz, después en contra de Madero, y después se opuso a Huerta y Carranza. Por fin fue ejecutado tras haber participado en la Revuelta De la Huerta contra Obregón.

No me convencen mucho las teorias bakuninistas acerca de la violencia. Pero en mi opinión hay una verdad profunda filosófica en varias de las ideas de Kropotkin y otr@s, quienes creían en la primacia del apoyo mútuo. Igual creo que actualmente hay unos medios de comunicación y organización que podrían facilitar la adopción de los ideales ácratas, en comparación con la situación hace un siglo. Es claro que tendría que haber nuev@s teoristas para poder movilizar estos recursos de manera distinta a la que se intentó en generaciones previas.

Gracias de nuevo Javier, por ofrecerme esta conversación, que me ha proveido mucho para contemplar.

1 John P. Clark, The Impossible Community: Realizing Communitarian Anarchism (London: Bloomsbury, 2013), 145-6, 180, 229.

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“Murió por la anarquía”

March 13, 2015

Sobre el Retorno del Compañero Ricardo Flores Magón

Versión original publicada el 27 de febrero de 2015 en Counterpunch.  Elaborada por el entrevistador y María A. Castro, la traducción fue publicada el 12 de marzo de 2015 en el Portal Libertario OACA.

Primera parte

Profesor Lomnitz, agradezco mucho su voluntad de hablar conmigo acerca de su nueva biografía colectiva, El Retorno del Compañero Ricardo Flores Magón (The Return of Comrade Ricardo Flores Magón (Zone Books, 2014).  Igual le quiero agradecer a mi compañero Allen Kim por haberme recomendado este libro tan maravilloso, obra que presenta un examen íntimo y amplio de la vida del anarquista mexicano Ricardo Flores Magón (1874-1922) y de sus compañeros más cercanos—principalmente, sus hermanos Jesús (mayor) y Enrique (menor), Librado Rivera y Práxedis G. Guerrero, todos integrantes de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (PLM).  Como resultado de su compromiso durante toda su vida a la causa de la revolución social, Ricardo estuvo encarcelado en calidad de preso político durante gran parte de su vida: de hecho, pasó más de la quinta parte del curso de su vida en la cárcel.  Murió en noviembre del 1922 tras dos años de encarcelamiento en la Prisión Federal de Leavenworth en Kansas por haber hecho un llamamiento a sus compañer@s mexican@s a alzarse en armas en contra de l@s blanc@s racistas en Tejas y del ejército reaccionario de Venustiano Carranza.  Podemos afirmar de esta manera que tanto la vida de Magón, como la de sus compañer@s estuvo colmada de Eros y Thanatos, o revolución y represión.

Ante todo, Profesor Lomnitz, me gustaría que hablara acerca del título que eligió Ud. para su obra.  Su idea era hacer referencia al “retorno” procesional del cuerpo de Magón a México Distrito Federal tras su muerte en Leavenworth, o tal vez desea implicar que hoy en día se ve un resurgimiento o hasta una regeneración del espíritu contenido en la alternativa anarco-comunista del PLM, como una aparición shakespeareana o hegeliana—le revenant (“la fantasma,” o literalmente “lo que vuelve”) de la que habla Jacques Derrida en Espectros de Marx?

Quisiera comenzar agradeciéndote por haber tomado el tiempo y las dificultades para leer El Retorno de Compañero Ricardo Flores Magón. La labor de l@s lectores es crítica y fundamental, nunca fácil.  Gracias especialmente por eso.

Como dijiste, el título está lleno de sentido.  En primer lugar, se refiere al retorno de Ricardo a México (como cadáver tras su muerte), lo cual implícitamente plantea la cuestión del significado de su exilio: ¿por qué Ricardo volvió como cuerpo venerado?  ¿Cuál fue la razón de la contradicción entre ausencia física y presencia espiritual en México?  Se podría decir que el título representa un reconocimiento de la cuestión histórica central del libro, es decir, la relación entre ideología y exilio en la Revolución Mexicana.

También hay un segundo aspecto que resumiste mucho mejor en tu pregunta de lo que yo podría haber hecho. Se trata de la relevancia y de la sensibilidad del movimiento con respecto al apoyo mútuo, tanto como proyecto político como imperativo biológico.  Dada esta relevancia, ya existen formas de anarquía y organización social comunista en el horizonte de la posibilidad, y el personaje de Ricardo sigue conteniendo ese poder fantástico/fantasmagórico al que haces referencia.  Sí, el poder de una aparición shakespeareana.

El Retorno del Compañero Ricardo Flores Magón es un estudio importante de las dimensiones específicamente transnacionales de la Revolución Mexicana—como explica Ud. en la introducción al libro, donde dice Ud. que los esfuerzos organizativos revolucionarios de los anarquistas de la Junta Organizadora del PLM y de sus colegas socialistas, tant@s mexican@s como estadunidenses, constituyeron la “primera red de solidaridad entre l@s mexican@s y l@s estadunidenses.”  Usted agrega que esta historia es “la historia de una red transnacional revolucionaria que colectivamente se pensaba a sí misma como portadora de un ideal inspirado en la novela de Don Quijote, una historia de hombres y mujeres que dedicaron su tiempo a leer libros y a actuar de acuerdo con sus lecturas. Sus actos se consideraron excéntricos.  Como en el caso de Don Quijote, su actuación parecía estar fuera de lugar—ser utópica—o con más precisión, fuera del tiempo.” Le pido el favor de explicar de qué manera estos personajes fueron percibidos como loc@s, quijotesco@s y utopic@s.

Sus acciones se consideraron excéntricas debido a que en realidad así fueron, tal como explico en el libro.  En este milieu había un elemento de revolución sexual y familiar que fue muy transgresivo y que se manifestó de varias maneras.  Elizabeth Trowbridge, una bostoniana de dinero, se casó con Manuel Sarabia, un revoltoso mexicano encarcelado, y pagó su fianza antes de convencerle de huir junto con ella a Inglaterra para evitar su condena judicial.  Ricardo Flores Magón vivió en pecado con María Brousse y consideró a la hija de ella como suya propia.  Enrique Flores Magón escribió acerca de la ignominia de la brutalización y el trato despectivo, abusivo y controlador por parte de los esposos a sus esposas. De manera similar, Emma Goldman fue una gran defensora de la utilización de métodos anticonceptivos, posición que Enrique y Ricardo apoyaban en Regeneración.  Naturalmente, a los integrantes del PLM no se les permitió casarse por la Iglesia Católica.  En los Estados Unidos, much@s de l@s radicales mexican@s fundaron hogares híbridos, compuestos por familiares y no-familiares.  Este fenómeno se observa igualmente en el hogar—tipo comuna—que ocuparon Enrique, Ricardo, y sus familias, junto con varias otras familias, en las afueras de Los Ángeles. De hecho, algun@s de los aliad@s estadunidenses y europe@s, como el socialista Job Harriman, crearon comunas agriculturales en los Estados Unidos.  Además de la existencia de este nivel íntimo de “locura,” hubo un nivel político de excentricidad: la clandestinidad, el trabajo de propaganda, las huelgas, el apoyo a revueltas armadas, y más.

No creo que este grupo se autoconsiderara utópic@—sino que al contrario, sus participantes creían que había posibilidades reales e inmediatas para la institución de sus ideales, particularmente tras el inicio de la Revolución Mexicana, durante la Primera Guerra Mundial y en el periodo inicial de la Revolución Rusa.  Esta idea de las posibilidades inmanentes decayó después.  Ricardo ya no vivía en ese entonces, pero Enrique sí continuaba vivo.  Ya en las décadas de 1940 y 1950, Enrique consideró que sus ideales libertarios anteriores no se podrían realizar en el presente.

Por supuesto que much@s contemporane@s del PLM creían que sus ideas ácratas eran utópicas, entre ell@s integrantes de renombre del PLM e incluso miembros de la Junta.  Militantes tales como Juan Sarabia y Antonio I. Villarreal, quienes participaron activamente en la Revolucion Mexicana pero creyeron en el incrementalismo y en la participación en la política liberal-democrática mexicana.  Así que la cuestión de si su estrategia fue utópica o realista es una cuestión a debatir.

En cuanto a la cuestión de que sí estos personajes fueron quijotescos o no, es algo asimismo complejo.  Sin duda, todos los que etiquetan a este grupo como “precursores de la Revolución Mexicana” los consideran quijotesc@s, en el sentido de anacrónic@s—antes de su tiempo, en su lucha por algo que aún no se podía lograr.  Claro que éste no fue el propósito de los integrantes del PLM.  Hubo otra manera en la cual los integrantes del PLM podrían haberse visto a sí mismos como quijotesc@s ya que pasaron sus vidas leyendo y actuaron de acuerdo con los principios de sus lecturas.  No fueron lectores pasivos.  Además, dieron todo y renunciaron a todo a favor del mundo que estaban imaginando y creando.  En este sentido, creo que varios de estos militantes se habrían identificado con el Quijote por propia voluntad.

Ud. afirma que ningun@ de l@s militantes estadunidenses que colaboraban con la “Causa mexicana” sentía atracción o conexión con México, con su gente, con su historia o con su política, antes de sumarse a los esfuerzos del PLM en contra de Porfirio Díaz en 1908, y ¡Ud. sostiene también que ningun@ de ell@s hablaba el castellano hasta ese momento! En su consideración y reflexión tanto sobre las denuncias, expresadas en Regeneración, de la terrible esclavitud impuesta y administrada por el Porfiriato como sobre las dimensiones feministas, proletarias, cristianas, cosmopolitas e internacionalistas que parecen haber contribuido al apoyo que est@s norteñ@s dedicaron a la causa— incluyendo los enlaces creados entre el PLM y l@s Obreros Industriales del Mundo, Emma Goldman y Alexander Berkman—cree Ud. que la participación de tod@s ell@s en la lucha refleja una manifestación particular de la lucha mundial por la justicia social?

Yo diría eso sin duda, y tod@s ell@s también lo dirían, probablemente sin excepción alguna.

Como explica Ud., el PLM y sus colaboradores estadunidenses establecieron un paralelo importante entre Díaz y el osificado despotismo ruso, liderado por el Zar Romanov Nicolas II.  Este paralelo crítico se iluminó a través de las investigaciones impulsadas por John Kenneth Turner en referencia a la “Siberia tropical” de México, la Peninsula del Yucatán, donde cientos de miles de mayas, yaquis y corean@s fueron esclavizad@s.  Las investigaciones de Turner, publicadas originalmente en American Magazine en 1909 y después en el libro Barbarous Mexico (1910), impactaron de manera importante a lectores estadunidenses, porque estas investigaciones mostraron “la tradición reaccionaria estadunidense de la esclavitud en su penetración y expansion hacia el sur bajo la protección oculta de una dictadura apoyada con entusiasmo por el gobierno y capital estadunidense,” y al mismo tiempo revelaron otra manifestación de la aniquilación de la América indígena—otro Camino de las Lágrimas acontecido en el destino lamentable de los yaquis deportad@s, desplazad@s y masacrad@s.  La lectura del capitulo,“El Pueblo fue el Sacrificio,” me recordó al libro Late Victorian Holocausts: El Niño Famines and the Making of the Third World de Mike Davis (2000).  ¿Podría Ud. hablar acerca del significado de la obra de Turner en cuanto a la campaña de cambio de opinión pública mundial con relación a México, frente a la narrativa hegemónica avanzada en ese tiempo por medios de comunicación tales como el San Francisco Chronicle y Los Angeles Times, cuyos propietarios eran entonces William Randolph Hearst y Harrison Gray Otis respectivamente, quienes eran asimismo beneficiarios de 2,5 millones de hectáreas de territorio en Chihuahua y Baja California que Díaz les había vendido—e impulsar un analisis que afirma que el Porfiriato fue el facilitador de una “colonia esclavista-capitalista”?

Porfirio Díaz contaba con una prensa excelente en los Estados Unidos. En parte, esto tuvo que ver con el éxito innegable de los primeros años de su dictadura, cuando creó una coalición que permitió que el gobierno federal mexicano reprimiera a los bandidos de carretera, cubriera su deuda externa, importara capital en cantidades masivas, construyera ferrocarriles y consolidara el mercado doméstico.  También estos éxitos tuvieron que ver con la gran entrada del capital estadunidense a México durante su larga administración.  El historiador John Hart nos ha mostrado que México fue el recipiente de más del 60% de las inversiones estadunidenses en el extranjero, así que defender a Díaz era defender los intereses estadunidenses.  De manera similar, hubo una campaña deliberada y activa que Díaz impulsó para atraer una opinión favorable desde los Estados Unidos, campaña que incluyó la concesión de territorios masivos a un par de magnates: Hearst y Otis, como mencionaste.

La cuestión de cambiar la opinión pública estadunidense con relación a Diaz y México fue una demanda algo exigente.  Una parte de esa transformación dio inicio gracias a los esfuerzos de l@s mexican@s en los Estados Unidos, incluyendo l@s PLMistas, pero no solo ell@s.  Parte de la transformación se dio debido a los sentimientos de l@s estadunidenses en cuanto a la injusticia en México—por ejemplo, existieron cambios de opinión que favorecieron la causa de l@s yaquis en la zona fronteriza de Arizona.  John Kenneth Turner merece ser reconocido por su labor.

En primer lugar, John pudo publicar sus artículos en la prensa de corriente dominante—en el American Magazine, publicación que solía hacer periodismo de investigación—en vez de publicar en la prensa socialista, que en ese entonces tenía muchos lectores, pero que de cierta manera hubiera implicado “predicar a l@s convers@s.”  Él lo pudo hacer así por haberse enfocado tan claramente y de modo tan conmovedor en el problema de la esclavitud y de la destrucción de l@s indigenas.  Y también porque lo pudo hacer a través de periodismo directo y en primera persona.  Fue un gran éxito.  Él tuvo otros éxitos también, pero éste fue clave en su papel de presentar la situación en México como algo escandaloso.

Hablando acerca de la historia familiar de los hermanos Flores Magón, Ud. nos muestra que Enrique, en su autobiografía, intenta presentar su línea paterna ancestral de nobles aztecas como instauradora de un “comunismo primitivo” entre l@s indigenas campesinos mazatecparlantes de Oaxaca que habían sido conquistados por ellos anteriormente.  Su versión de la historia familiar podría evidentemente representar un método de aliviar su ansiedad en cuanto a sus origenes relativamente priviligiados, aunque no parece ser que Teodoro Flores era tan rico como los padres de Práxedis, considerando en particular la compulsión del jóven Ricardo de entrar al mercado laboral como sirviente doméstico a principios de los 1890s, tras las muerte de Teodoro y la encarcelación de Jesús por haber escrito artículos críticos del Porfiriato. De manera similar, Ud. nos enseña que Enrique oculta la afinidad entre Díaz y su padre, y ni menciona la participación de su progenitor en la “Revolución de Tuxtepec” que instaló a Díaz como dictador. Enrique prefería recordar el servicio militar que rindió Teodoro en defensa de la soberanía mexicana y el liberalismo, personificadas en la persona de Benito Juárez y la Constitución de 1857, en contra de los invasores franceses imperialistas y sus aliados mexicanos reaccionarios, quienes de hecho vengaron la resistencia heroica de Teodoro cuando mataron a su padre, a su cuñada y a su esposa en un emboscada cobarde contra la hacienda familiar en 1865.  ¿Ve Ud. la memoria selectiva de Enrique nada más como una expresión normal de la represión socio-psicológica entre las familias, que es aún más aguda en el caso de los hermanos revolucionarios Flores Magón?  Otro ejemplo similar, aunque sea mas desagradable en cuanto a la cuestión del oportunismo, se ve en que Enrique en sus memorias se atribuye haber sido el comandante de la revuelta armada del PLM en 1908, la cual en realidad fue liderada por Práxedis y Francisco Manrique, siendo cierto que Enrique no se encontraba remotamente cerca del sitio de la batalla.

Esta es una pregunta complicada.  La cuestión de la genealogía azteca falsa no era rara entre ést@s militantes, ni fue particular en el caso de Enrique.  Lázaro Gutiérrez de Lara la reivindicaba también, y creo que esto tiene que ver con el proceso de autonarración mexicana en los Estados Unidos y tendencia radicalmente indigenista, dado que la opinión pública en Estados Unidos estaba de acuerdo con la idea de que l@s españoles eran asqueros@s, mientras que se veía a l@s indígenas de México en términos nobles.  En el caso de los hermanos Flores Magón, había también un deseo desde México de presentar a su padre como un integrante de una élite indígena, en vez de un hacendado.  De todas maneras, Teodoro no era hacendado de la misma manera que lo habían sido los padres de Práxedis Guerrero y Francisco Manríque, como dices.

Lo que queda de la pregunta tiene que ver con el problema de la memoria dentro de México después de la Revolución.  Enrique sobrevivió a la mayoria de sus contemporane@s principales, y se puede decir que se vio absorbido por la lógica del “Estado Revolucionario.”  En los 1930s estuvo involucrado activamente en el desarrollo de la organización “Precursores de la Revolución Mexicana,” institución que recibía pensiones del gobierno por los servicios proveidos. Enrique y su esposa Teresa Arteaga estuvieron encargados de certificar quiénes eran precursores, y quiénes no lo eran. Además, en los 1940s Enrique escribió semanalmente para El Nacional, narrando historias de l@s revolucionari@s del pasado.

Dentro de tal contexto, no fue fácil admitir las contradicciones de la historia de la revolución, de la historia del PLM y de su propia historia familiar.  Su ruptura con Ricardo, por ejemplo, casi fue totalmente imposible de reconocer en público, y mucho menos explicar a una audiencia mexicana típica.  En ese sentido, estas tergiversaciones por parte de Enrique no son simplemente distorsiones tipicas entre familias. Y es sabido que Enrique en sus últimos años solía inventarse cuentos excéntricos, aunque, como demuestro en la biografia, había una lógica en su enajenación.

Con relación al periodo “bohemio” juvenil de Ricardo en la Ciudad de México, Ud. presenta el enfásis que pone el historiador José Valadés en la importancia de este momento de su vida, cuando Magón llegó a conocer “la realidad en la que vivía el pueblo mexicano” en la que “no había ni paz, ni luz, ni salud para l@s pobres.”  Más tarde, Ricardo escribiría que “sólo [la persona] que sufre puede entender el sufrimiento de los demás.”  Diría Ud. que existe una conexión entre las experiencias de Ricardo durante su periodo bohemio y la declaración pública que hizo en el Primer Congreso Liberal que tuvo lugar en San Luis Potosí en febrero de 1901, declaración que le haría tan famoso, y que indicaría el cambio definitivo impulsado por los redactores de Regeneración de “periodismo jurídico independiente” a “periodismo combativo” en 1900, resumida en la frase “la administración de Díaz es una cueva de ladrones?”

Aunque esa parte de la historia familiar es la más dificil de reconstruir—durante los 1890s, quiero decir—tengo la impresión que sí fue formativa, como lo plantea José Valadés.  Valadés recalca la importancia que tuvo en Ricardo la iniciación sexual con prostitutas en los barrios pobres que los estudiantes solían visitar.  Segun Valadés, Ricardo contrajo cierto tipo de enfermedad sexual entonces, y por eso supuestamente no pudo reproducirse después.  Valadés igual cree que el conocimiento íntimo de las vidas miserables de las prostitutas mexicanas y de sus familias fue importante para el desarollo de la sensibilidad política y la educación de Ricardo.  Valadés tuvo entrevistas directas con l@s contemporane@s de Ricardo a las que no puedo yo acceder, y creo en su palabra.  Tal vez él falla en su análisis sobre la importancia que tuvo este período bohemio en la historia inicial de Regeneración, dado que es obvio que durante esa década, estos jóvenes claramente proseguían el ejemplo de l@s revolucionari@s franceses, y también de los liberales mexicanos.  En mi opinión, la declaración de Ricardo, que “¡la administración de Díaz es una cueva de ladrones!”, repetida tres veces en San Luis Potosí, fue una reinstauración de la declaración de Ignacio Ramírez en 1836 que “¡Dios no existe!” (también repetido tres veces, en Toluca).  Este tipo de actitud teatral en 1900-1 se desarrolló durante el período bohemio.

Es muy conmovedora la historia que Ud. relata en cuanto a la muerte de Doña Margarita Magón mientras que sus hijos Ricardo y Jesús estaban detenidos en la Cárcel de Belem en la Ciudad de México (1901-2) por cargo de libelo por aseveraciones fácticas que habían planteado en Regeneración.  En sus notas acerca de la muerte de Margarita Magón, como nos dice Ud., los medios de comunicación supusieron que la angustia que resultó de ver a sus hijos sufrir de esa manera precipitó su fin—de una manera similar al caso de Anticleia de la Odisea, quien le dice a su hijo en Hades que “nada más mi soledad y la fuerza de mi cariño hacia ti, querido Ulises, causó que mi vida se terminara.”  En su opinión, ¿cómo se distinguieron las reacciones de los tres hermanos en relación a este lamentable evento—el sacrificio “de su relación mas sagrada […] para la vida política,” evento que reflejó la desgracia que cayó sobre Teodoro por haber servido en la resistencia militar a los invasores franceses—particularmente con respecto a los sentimientos de Ricardo?

Esta es una pregunta crítica para poder comprender las decisiones y también cierta parte de la constitución psicológica de los tres hermanos, y ésta es una cuestión que me preocupa en el libro porque veo que el ser humano tiene la tendencia de imputar sus motivaciones en los demás, sin importar si existe o no existe un interés en su psicología.  Por lo tanto es mejor clarificar, de manera explícita, las ideas acerca de las motivaciones, con el fin de facilitar el debate y el desarrollo de perspectivas alternativas.

En realidad, yo siento que la muerte de Margarita provocó en Jesús, el hermano mayor, la idea de abandonar la alternativa de política clandestina y cualquier práctica política que le llevara a la cárcel de nuevo.  Para Jesús, la muerte de Margarita fue de alguna manera como una repetición, considerando que él fue el primer hermano al que detuvieron, y la primera vez que esto sucedió tuvo lugar sólo cuatro días despues de la muerte de Teodoro, el padre de los tres hermanos.  La primera detención de Jesús dejó a su madre y a los dos hermanos menores en una situación de inseguridad económica, ya que se vieron obligad@s a abandonar su casa y mudarse debido a la falta de recursos, y viéndose Ricardo obligado a trabajar durante un tiempo como sirviente.  Tras la muerte de Margarita y la liberación de Jesús y Ricardo de la carcel, Jesús se casó con su novia, Clara Wong, se hizo abogado y experimentó una profesión política prominente tanto bajo el gobierno de Madero como el de Victoriano Huerta, llegando a diputado del Congreso.

La reacción de Ricardo fue proseguir en la lucha para derribar a Díaz hasta el fin.  Entre sus amigos, él era conocido como ascético y como revolucionario comprometido únicamente a sus ideales, y fue este tipo de dedicación el que le ganó el liderazgo de la Junta Organizadora cuando el grupo del PLM abandonó México hacia el exilio.  Ricardo nunca renunció esa posición en la Junta.  Tampoco se casó nunca, y cuando desarrolló una relación profundamente romántica, fue con una mujer, María Brousse, quien estaba igualmente comprometida con la revolución social.  De hecho, María actuó voluntariamente en el asesinato de un político mexicano famoso, Enrique Creel, para que Ricardo pudiera estar junto a ella y no sentirse que estaba causando una ruptura en la familia.

Enrique tal vez es el hermano mas complejo, debido a su situación ambígua.  Él no estaba encarcelado cuando su madre Margarita falleció, sino que se dedicó a cuidarla durante el último período de su vida, a pesar de su joven edad.  Por eso, él no experimentó ni la culpabilidad ni el arrepentimiento de Ricardo y de Jesús.  De todas maneras, Enrique tampoco se benifició de la idolatría popular que recibieron sus hermanos debido a su sacrificio.  Esta situación le causó oscilar entre seguir el ejemplo de Jesús o el de Ricardo.  Creo que Enrique era un jóven que quería demostrar que era igualmente capaz de cualquier sacrificio—de hecho, más tarde en la vida, se le denegó el acceso a sus hij@s tras un conflicto ideológico con el abuelo materno de sus niñ@s.  Por otra parte, Enrique tuvo por un tiempo la idea de casarse y volver a México.  Fue la experiencia del exilio y sus consecuencias prácticas lo que le provocó continuar en la dirección que Ricardo había impulsado.  Tras el fin de la Revolución, se enfrentó con una situación que fue similar a la de Jesús.

Me gustaría ahora hablar acerca de los precursores filosóficos e ideológicos de la alternativa ácrata avanzada por el PLM y Regeneración.  Ud. enfatiza que el pensamiento de Peter Kropotkin, el “príncipe ácrata”— y particularmente sus investigaciones científicas de apoyo mutuo—influyeron en el pensamiento y la actuación de la Junta Organizadora.  Un buen ejemplo de esta tendencia se ve en el análisis que Magón presenta en una carta escrita en Leavenworth en 1920 a María Brousse en donde argumenta en términos kropotkinianos y naturalistas que el egoismo “es el resultado de siglo tras siglo de una educación y capacitación individualista para las masas,” y que “el instinto primordial del ser humano de cooperar y proveer apoyo mutuo se ha suprimido y a cambio ha aparecido y se ha desarrollado una tendencia que promueve una educación individualista.”  Por su parte, Práxedis favoreció la fundación en México de un contrasistema de educación racionalista para l@s nin@s que seguía el ejemplo del ácrata español Francisco Ferrer.  Además, Ud. nos enseña que el PLM siguió tanto el ejemplo jacobino como la tradición política liberal mexicana en cuanto a su adhesión al anticlericalismo y a la defensa de la democracia popular.  Con relación a la Constitución de 1857, Librado Rivera puntualiza que “La Constitución ha muerto…”

Otro precursor crítico del naciente movimiento liberal mexicano tuvo que ver con las experiencias de la “generación de 1892” a la que Magón y l@s otr@s integrantes del PLM pertenecían.  1892 fue el año en el que Díaz “ganó” su tercera reelección consecutiva, lo cual provocó movilizaciones estudiantiles de resistencia al Porfiriato.  Una acción organizada por estudiantes en mayo de ese año con las consignas “¡Muerte al centralismo!” y “¡Abajo la reeleción!” fue fuertemente reprimida, con docenas de estudiantes detenidos y amenazados con ejecución extrajudicial—en la que Magón y varios de sus compañeros fueron rescatados por “una multitud [que] amenazó asaltar el Palacio Municipal de la Ciudad de México, donde nos tenían encarcelados como resultado de nuestra movilización en contra de la dictadura.”  Ricardo agrega que esta fue su “primera experiencia en la lucha”!

Además, como explica Ud., l@s que sentían atracción hacia el PLM en los años 1900 resistían abiertamente al grupo tecnocrático de los “cientificos” quienes habían ganado poder tras la nueva reelección de Díaz.  Est@s revolucionari@s intentaron utilizar el liberalismo en contra de la corrupción observada que instituía un positivismo institucionalizado amigable al Porfiriato.  Es igualmente curioso que, menos Ricardo, casi todos los personajes centrales del PLM fueron masones comprometidos, tal como dice Ud.  Ahora bien, se sabe que la Junta Organizadora no se presentó públicamente como ácrata hasta que publicó el manifiesto del 23 de septiembre de 1911, tras las derrota militar de su campaña en Baja California y el surgimiento de conflictos dramáticos dentro del mismo PLM, tal como veremos en la segunda parte de nuestra conversación.  Entonces, ¿cómo es que el anarquismo, el jacobinismo, y el liberalismo mexicano se combinaron para inspirar el grupo mas radical dentro del PLM: el de los comunistas libertarios Ricardo y Enrique Flores Magón, Librado Rivera y Práxides Guerrero?  Y por añadidura, ¿Ud. no cree que las influencias ácratas y jacobinas se contradicen entre si con relación a cuestiones de filosofía política, dada la dictadura centralizada que se instaló a través del Comité de la Seguridad Publica Jacobina durante el Reino del Terror en 1793-4?

Esta es una pregunta muy difícil.  Déjame intentar responder brevemente.  El liberalismo mexicano, el anarquismo y el jacobinismo comparten el elemento anticlerical, y eso fue algo en común importante.  La idea de que la religión, o sea la religión organizada, es una fuente de represión y subdesarrollo fue común en las tres escuelas de pensamiento.  Ademas, l@s ácratas sentían apasionadamente que la autoridad religiosa servía para fortalecer el capital y la explotación de las mujeres, y que además era la raíz de la falsa moralidad de su sociedad.  Las tres tendencias compartían el “culto a la libertad,” y el rechazo profundo de la esclavitud y la servitud.  La consigna “Libertad, Igualdad, Fraternidad” fue muy importante para los tres sistemas filosóficos, aunque cada cual la intepretó de manera diferente.  Es por esta razón que la Marseillaise también fue una canción ácrata.

Naturalmente hubo diferencias importantes aparte de estos puntos en común.  Los liberales mexicanos favorecían la propiedad privada y se oponían rotundamente a la propiedad corporativa—no sólo a la propiedad corporativa de la Iglesia, sino que también a la de las comunidades indígenas, mientras que l@s ácratas claramente favorecían la propiedad corporativa comunal.  Los jacobinos compartían con l@s ácratas la creencia en la soberanía popular, directa y sin mediaciones, pero ellos igual creían que la soberanía se materializaba en el control del Estado.  Así que el Terror de Estado fue en cierta manera la consecuencia natural del jacobinismo, porque utilizaron el Estado en contra de los elementos reacccionarios de la sociedad.  L@s ácratas creían en la soberanía popular sin mediaciones y sin Estado.  Su alternativa era la acción directa—el tomar los medios de producción y gestionarlos bajo el control comunitario.

En términos históricos, el Porfiriato es conocido por el “progreso” económico que impulsó: la industrialización, el aumento del extractivismo, y el “liberar” la economía mexicana (mejor dicho, el venderla), con claros paralelos con el momento actual, dominado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).  Bajo Díaz, esta expansión económica dependía de manera crítica del sistema de esclavitud junto con la explotación brutal de la dizque “libre” mano de obra, como se vio en el caso de los obreros en huelga en la mina Cananea en el desierto de Sonora, quienes fueron reprimidos de manera violenta por el Ejército Mexicano en el verano del 1906, evento que llevó al PLM a partir de ahí a planificar e intentar su primera revuelta revolucionaria.  ¿Diría Ud. que la alternativa social que Ricardo y sus camaradas favorecían representaba un verdadero polo opuesto al “México oscuro y satánico” del que fue responsable Díaz, en términos de la contrapropuesta hacia una visión anarcocomunista agraria, à la Lev Tolstoy?  Al parecer, el énfasis que puso Ricardo en la estrategia de acción directa colectiva le separó radicalmente del análisis de algun@s de sus contrapartes socialistas, quienes creían en contra de Magón que México todavía no estaba “listo” para el comunismo.  Nos demuestra que, durante su encarcelación en Leavenworth en 1919, Enrique provee su definición de una “vida que valga vivirla,” la cual incluiría la distribución mundial egalitaria “de las comodidades y avances científicos de hoy” junto con los estilos de vida supuestamente tranquilos de sus abuelos indígenas, “que trabajaban sus tierras comunales […] libres del yugo del patrón.”

La respuesta breve sería que sí.  Una respuesta más matizada tendría que incluir los cambios en las posiciones de Ricardo.  En 1906, el programa que desarrolló la Junta, y que Ricardo apoyaba, más o menos era el mismo que el de l@s socialistas—el promover la reforma agraria, política y electoral así como los derechos sociales y políticos de la clase obrera, pero no la destrucción del Estado.  A pesar de eso, en 1910, y durante el transcurso de la Revolución Mexicana, Ricardo favoreció la acción directa y una visión anarcocomunista.

Para cerrar esta primera parte de nuestra conversación, deberíamos de considerar las condiciones sociales “bastante peculiares” que Ud. identifica que han sido necesarias para “imaginar” y “esforzarse” hacia la revolución ácrata que el PLM avanzaba, lo cual para Ud. fue “la revolución mas radical que produjo la Ilustración.”  Los puntos claves que Ud. identifica incluyen la movilidad de la mano de obra, la migración, el exilio, y el internacionalismo proletario, además del vivir en comun (una dinámica que Ud. llama el “sistema liberal familiar en conjunto” experimentado en las oficinas de Regeneración, de las que se decía que parecían representar una comuna, o uno de los “hospitales” de Thomas More) y tener un amor profundamente apasionado tanto por el pueblo como por l@s camaradas en la lucha.  Esta segunda dinámica se refleja bien en las conexiones diádicas que se desarrollaron entre Práxedis y Francisco Manrique, y Magón con Librado Rivera.  Ud. observa que, en la vida cotidiana de est@s revolucionari@s militantes, el comunismo no era una utopia, sino “una realidad de cada día que se creaba debido a la necesidad de compartir los recursos, […] de derrocar las estructuras familiares tradicionales para poder admitir a desconocid@s en las situaciones más intimas, y […] de construir metas trascendentales ante la plena descomposición de la moralidad tradicional, de las costumbres, y de los hábitos.”  Ud. pone énfasis en este sentido dual del amor platónico y conyugal, y Ud. dice que el amor fue “mucho mas importante para [l@s ácratas], tanto en su faceta ideal como en su práctica cotidiana, que para los Villas y Zapatas, los Obregones y los Pascuales Orozcos.”  ¿Por qué cree que así fue?

Hablaré acerca del significado del amor en este movimiento, y su distinción con relación a los ejércitos revolucionarios en Mexico.  Existen razones ideológicas que favorecen el amor entre l@s ácratas sobre las que aquí no voy a hablar.  Lo que me parece más interesante es que las condiciones sociales de militancia entre l@s integrantes del PLM resultaron en el desarrollo de relaciones amorosas entre hombres y mujeres y también entre amig@s del mismo sexo, fueran éstas segundas relaciones plenamente eróticas o simplemente platónicas.

El PLM creció bajo condiciones de clandestinidad y siempre fue objeto de persecución e infiltración de espías y traidores.  Esto significó que la confianza profunda personal fue crítica, dado que estaban poniendo su vida y el futuro del movimiento en las manos de otras personas. Éste fue un factor que favoreció el desarrollo de enlaces personales profundos, que claramente incluían el amor.  Un segundo factor fue que l@s integrantes del PLM tenían que depender de una autodisciplina tremenda.  Eran ascétic@s en el sentido de que tenían que trabajar por el día y movilizarse por la noche.  Tenían que ahorrar e invertir lo que les sobraba en la causa.  Tenían que leer y reflexionar.  El leer y escribir eran actividades claramente importantes para l@s ácratas, y tendían a impulsar el amor, debido a que era una práctica de correspondencia.  Se podría decir que el movimiento fomentaba investigaciones profundas del ser y del autocultivo, y que esto favoreció el desarrollo del amor.  Además, las comunidades que sirvieron como base del movimiento de exiliados se basaban en la afinidad.  Dada la movilidad intensiva de este grupo, sus integrantes dependían de la afinidad para poder encontrar un hogar a alguien recién llegad@ a una ciudad nueva, o para organizarse.  La solidaridad era necesaria en la vida cotidiana, y esta solidaridad se basaba en la afinidad, factor que asimismo fomentaba el florecimiento del amor.

Para l@s revolucionari@s en Mexico, en contraste, la experiencia de la revolución fue algo como un vendaval que barrió todo en su camino.  La revolución se representó popularmente como la bola.  Los ejércitos revolucionarios pasaron por los pueblos como chapulínes. Muchas personas se unieron al ejército revolucionario en su paso por diferentes comunidades, a veces reclutad@s como soldados o soldaderas.  Los enlaces entre los hombres y las mujeres fueron frágiles por esa razón.  La falta de relaciones matrimoniales no fue el producto de cierto repudio ideológico hacia la Iglesia o la famila como instrumento de opresión, sino que fue simplemente el producto del desplazo y de la vida cotidiana en el ejército.  Los líderes revolucionarios solían tener varias esposas, a veces docenas.  Algunos de tales líderes—Zapata, por ejemplo—intentaron crear enlaces con las comunidades a través de una esposa o amante local.  Es difícil hallar el tipo de relación que se experimentaba entre Ricardo y María o Enrique y Teresa o Librado y Conchita o Práxedis y Francisco Manrique en los movimientos revolucionarios de México.  A lo mejor las relaciones románticas homosociales o homoeróticas eran similares, dado el fenómeno de “compañeros de guerra,” y la confianza profunda entre l@s compañer@s en México.  Pero no es claro que estos enlaces involucraran conexiones tan espiritualmente profundas y las similitudes ideológicas que vemos en una relación como la de Práxedis con Manrique, la cual fue una relación que se gobernaba no tanto por la circunstancia sino por el compromiso mútuo.