Archive for November, 2012

Recording of Imperiled Life presentation at Red Emma’s

November 29, 2012


Below can be found the audio recording of my comments on Imperiled Life: Revolution against Climate Catastrophe during a presentation I gave at Red Emma’s Bookstore and Coffeehouse (Baltimore, Maryland) in July 2012.  The file has recently been released by the Baltimore Indypendent Reader for consideration in the wake of Hurricane Sandy.

Many thanks to Gabby for the introduction.  The presentation lasts about 55 minutes; I have excised the question-and-answer portion, as the questions are difficult to hear.

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Reseña de La Vida Amenazada en revista de Earth First!

November 3, 2012

Tradiciones revolucionarias contra l@s colaboradores climátic@s

Por Sasha (traducido del artículo en la revista Earth First! http://earthfirstnews.wordpress.com/2012/11/01/review-imperiled-life-by-javier-sethness-castro)

Al comenzarLa Vida Amenazada, escrito por Javier Sethness-Castro, sentí la urgencia de la obra de inmediato. Ilustrada con el arte profundo y bello del colectivo fabuloso Just Seeds [en particular, claro, el arte de Santi Armengod], la obra se mobiliza a través de un diálogo activo entre la ciencia y la teoría. Al medid la magnitud de la teorías filósoficas del siglo XX continental y la teoría post-colonial en su congruenza en predecir la crisis ecológica de hoy, Sethness-Castro les echa mirar a las obras de la Escuela de Frankfurt para avanzar el desarrollo de procesos anti-capitalistas y revolucionarios.

Si quisiera hallar un libro que de manera honesta y de confianza examinara el desastre del cambio climático, este debe ser uno para considerar. Al rechazar el establecer de fronteras entre el pensar y el actuar, La Vida Amenazada demuestra la integridad de la teoría critíca, desarrollándose hacia el fin de prevenir la reprodución del holocausto [Shoah]. “La violencia radical, la alienación, la tasa de destrucción supervisada y dirigida por los poderes actuales,” escribe Sethness-Castro, “son la continuación de tendencias sociales que ya han existido por varios milenios—el totalitarianismo se partió desde el imperialismo y el capitalismo, mientras el patriarcado y la religión han sostenido la jerarquía.” En la obra, consideramos la razón principal por esta situación: el cambio climático no es una problemática que se podría resolver a traves de las supuestas soluciones técnicas, instrumentales. El cambio climático se relaciona con la represión histórica de l@s activistas sociales, el dicho Tercer Mundo, y l@s personas marginad@s.

Pero para el autor, la lema sigue siendo: No se Lamente, Organícese! “Se puede ya imaginar,” sostiene el escritor, “que movimientos inclusivos, equalitarios e antisistémicos se puedan desarrollar en las sociedades imperialistas, relacionándose de mano en mano con movimientos de resistencia por todo el mundo, desde l@s obrer@s chin@s industriales en huelga hasta l@s manifestantes árabes antisistémic@s, kurd@s revolucionari@s, marxistas indi@s (de la India), pueblos indígenas, y l@s victimas del militarismo de todo el planeta.” […]

La solidaridad que se ejercería en un círculo tal de amplio casi no tiene precedente en la totalidad de la historia de lucha en contra del colonialismo. De tal manera, el libro corto de Sethness-Castro constituye más que un tipo de acusación en contra de la forma social del Estado (otro J’accuse! de Alfred Dreyfuss), sino que también es un llamado a la acción—no sólo al movilizarse en masa, con el práxis de huelga general, sino que también instituir los valores de amor, amistad, y respeto. “La exclusión social se derribaría,” escribe, “con la multiplicidad y la pluralidad humana contempladas como valores a celebrar y avanzar en vez de suprimir.” De tal manera, volvemos al posicionamiento del autor, viendo la Escuela de Frankfurt como los inauguradores de la Teoría Crítica, una filosofía que facilitó el comienzo [sic] de los estudios de mujeres, la teoría post-colonial, estudios africanos, de latin@s, de género, etc. Aunque la “política de identidad” que tales disciplinas multitudinas y herméticas se ha visto asaltado en años recientes por algun@s revolucionari@s que quisieran imponer una simplicidad de análisis de clase—y así aplastar una polifonía discursiva de investigación no-convencional—el autor de este libro se postura firmemente en defensa de tal diversidad.

En términos generales, el problema mayor con el “multiculturalismo” y la “diversidad” en la academia tiene que ver con el usar palabras que complican las intenciones auténticas del investigamiento con la presentación de la homogenización capitalista. En La Vida Amenazada, sin embargo, encontramos dignidad en vez de la “diversidad” vacía—una destrucción de presentaciones institucionales a través de lo que Chua llamó la “poliversidad” en el año 1982. Las implicaciones de esta forma de investigación llegan a recomendar expansiones de metodología en las esferas de la teoría, las diferencias y las combinaciones, etc. Catherine Malabou ha descubrido algunos principios fascinantes de plasticidad neural que sugieren un tipo de potencialidad transversal de recuperación, algo que podría ayudar en el establecer de tales (anti-)paradigmas, mientras Bracha Ettinger ha traido al psicoanálisis nuevos niveles de diferenciación y recombinación, al considerar un “espacio de frontera matrixial” entre los sujet@s y objet@s. Claro, Alain Badiou es fascinante con susestudios del Evento” a través de tal tipo de teoría existencial.

Entonces, ¿de manera literal, cómo se “cambia el mundo”? En términos geográficos, Sethness-Castro identifica una contradicción en la teoría de David Harvey, al sugerir la posibilidad optimista de una “neutralización” del complejo militar-industrial a través de la desobediencia civil masíva no-violenta. No obstante, el autor también advierte que, al no considerar el pensar del teorista postcolonialista y psicólogo Frantz fanon, much@s teoristas contemporane@s han expresado una falta de comprensión de táctica revolucionaria. Lo que la obra propone, en fin, es la revolución social, la revolución de l@s pueblos hacia la transformación de la sociedad que existe. En estos términos, el lector puede llegar a experimentar las mismas emociones que se pueden enfrentar al leer Obrer@ Rebelde de los 1960, o las ponencias contemporáneas de Penelope Rosemont.

Hay algunas ideas a considerar para los caminos próximos que l@s organizadores pueden extraer desde la exposición breve pero integral de la relación entre el capital y la ecología [en el libro]. Para mientras, l@s a quien les gustan contemplar las razones filosóficas para el cambio climático y la potencialidad de redención—si se puede decir que exista—que tal vez se podría derivar desde la situación actual, el libro será un guía bueno. Leerlo es espontáneo y ecstático, se puede retomar para los detalles….

Postura pre-electoral

November 2, 2012

Del Distrito Federal, México

Desde siria, la palabra de Mijail Bakunin (слова Михаила Вакунина):

Verdaderamente soy libre sólo cuando tod@s los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres [y otr@s], igualmente son libres.

.لستُ حُراً إلا عندما يصبح جميعُ مَن حولي(نساءً و رجالاً) أحراراً

I am truly free only when all human beings, men and women [as well as others], are equally free.

Earth First! review of Imperiled Life

November 2, 2012

J.M.W. Turner, “The Burning of the Houses of Lords and Commons (The Houses of Parliament)” (1835)

Revolutionary Tradition Against Climate Collaborators

By Sasha (reposted from http://earthfirstnews.wordpress.com/2012/11/01/review-imperiled-life-by-javier-sethness-castro)

Picking up Imperiled Life by Javier Sethness-Castro, I felt the urgency of the work immediately. Illustrated with profound, gorgeous art by the fabulous Just Seeds Collective, the work mobilizes through an active discourse between theory and science. Measuring the weight of 20th Century Continental and Post-Colonial theory by its accuracy in predicting the ecological crisis of today, Sethness-Castro looks to the classic works of the Frankfurt School to show the way forward for anticapitalist revolution.

If you wanted to find a book that honestly and faithfully lays out the disaster of climate change, this is the book to turn to. Refusing to establish borders between thought and action, Imperiled Life illustrates the integrity of critical theory, developed along the imperative that the Holocaust not be reproduced. “The radical violence, alienation, and destructiveness overseen and directed by prevailing power,” says Sethness-Castro, “is but the continuation of long-standing social trends that have gone on for millennia—totalitarianism grew out of imperialism and gapitalism, while hierarchy has been sustained by patriarchy and religion.” Through Sethness-Castro’s book, we can point to the reasons: Climate change is not some fluke scientific problem that we can figure out through technical, instrumental solutions. Climate change is related to the historic repression of political activists, the third world, and marginalized peoples.

But for Sethness-Castro, the motto remains: Don’t Mourn, Organize! “It is now imaginable,” says Sethness-Castro, “that inclusive, egalitarian antisystemic movements will develop in core societies, hand in hand with resistance movements the world over, from striking Chinese industrial workers to Arab antistatist protesters, revolutionary Kurds, Indian Marxists, indigenous peoples, and the victims of global militarism everywhere.” Any climate activist should take one look at this revolutionary assemblage and throw their fist in the air.

Solidarity on this broad of a scale is virtually unprecedented throughout the history of the struggle against colonialism. Thus, Sethness-Castro’s short book is more than a kind of accusation against the state form; it is also a call to action, not only of mass mobilizing, general striking praxis, but of love, friendship, and respect. “Radical exclusion would be overthrown,” he states, “with human multiplicity and plurality seen as traits to be cherished and celebrated rather than suppressed.” In this sense, we return to Sethness-Castro’s drawing upon the Frankfurt School as the inaugurator of Critical Theory, which helped to usher in women’s studies, post-colonial studies, black studies, latino studies, gender studies, and so on. Although the “identity politics” of such multitudinous, hermetic disciplines has been attacked in recent years by revolutionists seeking a simplicity of class analysis over a discursive polyphony of unconventional research, Sethness-Castro stands defiantly and firmly in defense of such diversity.

Generally, the problem with “multiculturalism” and “diversity” in academia lies in the usage of these words to undermine the intention of genuine scholarship with capitalist homogenization. In Imperiled Life, however, we find dignity, not hollow “diversity”, a bursting apart of institutional frames through what Chua called “polyversity” in 1982. The implications of this form of research tends to suggest further methodological expansion into set theory, differentials and combinatorics, and so on. Catherine Malabou has discovered fascinating principles of neuro-plasticity that suggest a sort of transversal potentiality of recovery, which could break through to establish revolutionary (anti)paradigms, while Bracha Ettinger has brought psychoanalysis to new levels of differentiation and combinatorics, considering a “matrixial borderspace” between subjects and objects. Of course, Alain Badiou is also particularly fascinating in his studies of “The Event” through a kind of existential set theory.

But how do we literally go about “changing the world”? In geographical terms Sethness-Castro points out a contradiction in David Harvey’s theories, pointing to an optimistic chance of a “neutralization” of the military industrial complex through massive non-violent civil disobedience. However, Sethness-Castro also indicates that, in ignoring the postcolonial theorist and psychoanalyst, Franz Fanon, many contemporary theorists have exposed a lack of understanding of revolutionary tactics. What Imperiled Life calls for, in the end, is a social revolution, a revolution of the people to transform the institutions of society. In this sense, one gets the same feeling reading Sethness-Castro as with the Rebel Worker in the 1960s, and the contemporary lectures of Penelope Rosemont.

These are some ideas for the next routes that organizers can take to set Sethness-Castro’s brief, but thorough, exposition of the relationship between capital and ecology. In the meantime, those thinking philosophically about the reasons for climate change and the redemptive potential, if it exists at all, that can be derived from it, this book will come as a handy guide. It is a spontaneous and ecstatic read, which can be returned to for details, and has an important place on your bookshelf.